El cierre de los locales de hostelería decretado por la Xunta hace una semana ha obligado a los establecimientos de hostelería de las zonas afectadas a reinventarse con el servicio de recogida en el establecimiento o de reparto a domicilio. Uno de ellos es la Parrillada Gardel, situada en la avenida de Fisterra de Arteixo (enfrente a Aluman). Allí ahora intentan sobrevivir mientras duren las nuevas limitaciones.

La mayor parte de la carga de trabajo se produce los fines de semana, cuando la gente compra más menús para comer en su domicilio. "De viernes a domingo está funcionando genial. Tenemos entre unos 70 y 80 pedidos al día", afirma su gerente, Raúl Gutiérrez. El domingo es el "día gordo" debido a que es el que se registran más pedido. La mayoría de la gente acude a recogerlo al local.

En cambio, durante la semana la situación es peor. Este hostelero relata que es "regular" porque ya no se vende tanto como antes del cierre. Allí paraba mucha gente a tomar el menú del día. Ahora ha bajado mucho, aunque siguen parando algunos camioneros a recoger comida para tomarla fuera.

Raúl Gutiérrez, que lleva casi cuatro años con este establecimiento ubicado en Arteixo, relata que por ahora no tiene problemas con el negocio y que está cerca de lograr cubrir gastos. "Da para tener el local abierto", indica. Aparte del servicio de recogida en el propio local también usa Just Eat, con el que el local logra sacar unos cuantos pedidos. Asegura que la única forma de salir adelante es intentar abrir, ya que si decide cerrar ya habrá perdido.