Francisco Carro, en una acera de Cambre frente a un supermercado perteneciente a Oleiros. | // CARLOS PARDELLAS

Vivir al límite. Del concello de al lado. Y de la multa. En esta situación se encuentran, de acuerdo a las últimas directrices de la Consellería de Sanidade, quienes residen y hacen vida cerca de las fronteras entre el término municipal de Oleiros y los vecinos concellos de A Coruña, Cambre y Culleredo, dos bloques entre los cuales ahora, salvo causa justificada, no pueden desplazarse. Numerosos afectados se mueven entre el desconocimiento de las nuevas medidas y la relativización de su trascendencia.

Un hotel y un supermercado sirven de muestra de los efectos de esta salida de Oleiros del núcleo de cierre perimetral conjunto que formaba con los concellos vecinos. El hotel A Marisqueira, situado en la carretera de Cambre a Temple, tiene su entrada en la calle Barcala —núcleo próximo perteneciente al ayuntamiento cambrés— pero está situado en el término municipal de Oleiros. La carretera que le pasa por delante no, es de Cambre.

“No me había enterado. Y, la verdad, seguiré pisando la carretera, aunque sea Cambre, porque no tengo mucha más opción. Todo lo que tengo alrededor es Cambre, salvo yendo por el cementerio”, explicó en la mañana de ayer el propietario del Hotel A Marisqueira, Alberto Barbeito. “Poca gente se ha enterado. Se lo saltan a la torera”, afirma.

El hotelero tendría justificación por motivos de trabajo, pero sus clientes vulnerarían la norma al salir a la carretera. Aunque las restricciones y cierres perimetrales han provocado que los huéspedes y comensales, muchos de ellos, trabajadores en proyectos de la zona, se hayan hospedado últimamente en negocios de otros concellos, supone el empresario, que permanece disponible dado que vive en el propio hotel. Ya no abre el restaurante estos días, porque no tiene clientela. Además, las reservas para el puente, cuando “iba a estar el hotel lleno”, se han anulado. Barbeito admite que, dado el notable retraso en las ayudas prometidas, ya solo cree en buscarse la manera de sobrevivir por uno mismo.

Al otro lado de O Paraugas, cerca de la Costa da Tapia, uno de los supermercados más visitados por vecinos de O Temple ha quedado ahora fuera del territorio que los cambreses deberían pisar: tiene su entrada en la cambresa calle Otero Pedraio, pero el establecimiento se ubica en suelo del concello de Oleiros. Su aparcamiento, sin embargo, pertenece a Cambre.

El flujo de clientes que accedían de suelo cambrés al supermercado oleirense no dejaba ver en la mañana de ayer el más mínimo efecto de la norma autonómica en las rutinas para llenar la cesta de la compra de los cambreses, que pasaban con normalidad de las calles, de Cambre, a los pasillos de la superficie comercial, es decir, cruzaban una línea que ahora no deberían.

“Yo compro en este supermercado, como medio Cambre. Me había dicho un amigo que no podíamos pasar y le dije: ‘Eso es imposible’. No sabía que era así”, aseguró ayer el vecino de A Barcala Francisco Carro, a las puertas del negocio de O Temple, y dudó si, según las nuevas medidas, podría acudir hoy a la cita para comer con su hermana, en A Coruña. “Es una chorrada”, opinó. “O que cierren todo o nada, pero esto así, de un concello a otro, no tiene sentido”, consideró el vecino.

Carro manifestó también sus dudas sobre si el supermercado se encuentra en superficie perteneciente a Oleiros o a Cambre y recordó entonces que “en fiestas de Cambre, cuando el supermercado de A Barcala cierra, éste abre”. Apuntó, además, que creía recordar que el aparcamiento anexo al supermercado y que le da servicio pertenece a Cambre.

La propia página web del establecimiento comercial fija su dirección en la calle Otero Pedraio y en el ayuntamiento de Oleiros. También Google Maps lo sitúa en zona oleirense. Un vistazo por el navegador permite comprobar cómo atribuye el aparcamiento anexo, en efecto, al concello cambrés, igual que la calle de acceso al negocio de alimentación.

Otros puntos fronterizos que solo deberían cruzarse de forma justificada —por motivos de trabajo, atención a personas dependientes, etc.— son el puente de A Pasaxe, que separa A Coruña de Oleiros; y, muy cerca, la división entre la ciudad y Culleredo, en el acceso a Fonteculler. Los lindes entre el concello oleirense y el cullerdense están marcados, sobre todo, por la ría de O Burgo.

Tras meses marcados por las cambiantes medidas sanitarias, en atención a la evolución de la pandemia, y con modificaciones cada vez más detalladas y frecuentes, la actitud general en cuanto a las restricciones perimetrales se presenta más flexible que meses atrás. También la supervisión y exigencia por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado resulta ahora menos estricta —y con probabilidad más complicada de ejecutar debido a la proliferación de instrucciones por las que velar y de posibles puntos de incumplimiento, además de la mayor movilidad ciudadana, frente a, por ejemplo, los meses de confinamiento domiciliario durante el primer estado de alarma en todo el estado—. En un recorrido por algunos de los puntos más concurridos de los lindes entre el núcleo de cierre perimetral de A Coruña, Cambre y Culleredo con Oleiros, no se encontraba ningún control policial.

La prohibición de cruzar los lindes entre Oleiros y el grupo de concellos limítrofes —salvo Sada, que tiene libre movilidad con el concello oleirense— entró en vigor después de que este viernes la Xunta decidiera que el ayuntamiento oleirense se rigiese por el nivel más básico de medidas de prevención del virus, debido a sus buenos resultados, mejores que los que habían sido sus compañeros de perímetro.