Todos los imputados por prevaricación urbanística por la parcelación y construcción de decenas de viviendas en un monte en suelo rústico en Limiñón entre 2002 y 2005 han quedado absueltos este año. La Audiencia Provincial absolvió el pasado mes de noviembre al exalcalde Juan José Rocha y a tres técnicos, que habían sido condenados por el Juzgado de lo Penal número 2 de A Coruña en una sentencia en la que resultaron absueltos el alcalde, José Antonio Santiso, y otros cinco acusados por no haber pruebas de que actuaron con conocimiento e intención de vulnerar la ley, dictó el juez, José Antonio Vázquez Taín.

El fallo de la Audiencia estimó el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia de instancia por los representantes procesales del exregidor; el aparejador que trabajó para el Concello mientras su estudio elaboraba proyectos que él aprobaba como técnico municipal, Antonio Carro; y una arquitecta y un arquitecto técnico que trabajaron para el Concello en los años en que se ejecutó ese desarrollo, Cristina Ballón y Manuel Cortón, y los absolvió. “La tan burda y patente contravención de las normas que se dice no se acredita de modo suficiente”, falla la Audiencia, que aprecia “errores” en la valoración de pruebas o la “aplicación indebida” de un artículo del código penal en el fallo de instancia, además de resolver que “no se acepta el relato de hechos probados” de la sentencia revocada. Rocha había sido condenado a ocho años de inhabilitación para empleo público relacionado con la construcción y a multa de 10 euros al día durante 22 meses.

La Audiencia sí confirmó, sin embargo, la sentencia que condenó a ocho años de inhabilitación al exalcalde de Cerceda, José García Liñares, por prevaricar. El exregidor había sido condenado a un año y medio de prisión y 16 meses de inhabilitación por un fallo de instancia, también de Vázquez Taín, pero la Audiencia anuló esta pena y ordenó repetir el juicio por juzgar que en la vista había quedado comprometida la “imparcialidad” del magistrado. “Se observa que el desarrollo” del juicio “presenta episodios que no son propios de una normal dirección de los debates”, ya que “los comentarios sobre la forma de la prueba o su contenido [por el juez] son ajenos a la dirección del debate y comprometen la imparcialidad judicial”, dictó.