La mujer de 33 años asesinada en su casa en la parroquia de Porzomillos, en Oza-Cesuras, murió de un disparo en la cabeza. Así lo ha concluido la investigación tras el examen del cadáver de la víctima. El sospechoso de los hechos, que fue detenido con heridas en una finca colindante a la propiedad en la que ocurrieron los hechos, sigue hospitalizado. Según fuentes policiales, es vecino de la comarca.

Aunque en un primer momento, por las heridas, los agentes creyeron que había fallecido por un golpe muy contundente al tener graves heridas en la cabeza, el examen permitió concluir que la joven falleció a causa de un disparo. El sospechoso del homicidio de la joven de 33 años de Vilar de Costoia, en Porzomillos, permanecía ayer ingresado en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña. Según ha podido saber este diario, se trata de un vecino de la comarca de unos cincuenta años que se recupera en el Chuac de un amago de infarto y de heridas que, supuestamente, habría sufrido al huir de la vivienda de la víctima, una mujer casada y con un hijo de dos años.

La Guardia Civil baraja ya otras hipótesis además de la del intento de robo, a la que apuntaba en un primer momento. Los agentes investigan posibles conexiones entre el detenido y el entorno de la víctima e indagan también si el sospechoso estaba solo o acompañado por otras dos personas que esperaban en un coche. El instituto armado basa sus sospechas en los testimonios de algunos residentes, que declararon haber visto a dos personas abandonar precipitadamente el lugar en un vehículo gris estacionado cerca de la casa cuando comenzaron a oírse los gritos de la víctima pidiendo ayuda. Los agentes no descartan esta posibildad, aunque la ven improbable, porque localizaron el vehículo del arrestado a unos cien metros de la vivienda.

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Judicial acudieron ayer nuevamente a la vivienda para tomar huellas e inspeccionar el interior del domicilio y la finca en busca de nuevos indicios. El instituto armado lleva las indagaciones con total sigilo, pero según ha podido saber este diario, cobra fuerza la hipótesis de un intento de robo que acabó de forma violenta.

La teoría que manejan es que el asaltante habría accedido a la casa desde la cubierta del garaje, forzando una de las ventanas del segundo piso. Ya en el interior, se habría encontrado con la víctima, que se recuperaba de una operación reciente y que en ese momento se encontraba sola en el domicilio. Los hechos que desembocaron en el fatal desenlace son una incógnita y algunos de los vecinos especulaban ayer con la posibilidad de que la fallecida hubiese plantado cara al ladrón.

Los residentes en las casas más cercanas relataban ayer que alrededor de las siete de la tarde, cuando ya había oscurecido, oyeron los gritos de su vecina pidiendo ayuda. Dos de ellos se dirigieron hacia la casa, pero cuando llegaron no pudieron hacer ya nada para socorrer a Cristina N. Encontraron su cuerpo sin vida cerca de la puerta del garaje. La El interior de la casa, según algunos residentes, se encontraba revuelto.

El sospechoso fue localizado poco después en una finca colindante. Vecinos que lo vieron huir lo describen como “un hombre no muy alto, pero fuerte” que llevaba gorro y chaleco reflectante y que andaba “de una forma que no era normal”: “Se cayó varias veces”, detallan. Sospechan que pudo herirse al saltar el portalón, una posibilidad que cobra fuerza por la presencia de sangre: “Dicen que se clavó un hierro en la ingle y que tenía heridas en las manos de intentar saltar por la verja”, apuntó un vecino que presenció cómo el arrestado tuvo que ser atendido de un amago de infarto.

El homicidio ha causado una honda consternación en el pueblo. La víctima, que vivía en Oza-Cesuras desde hace unos 12 años, trabajaba en el servicio de ayuda a domicilio y residía con su marido y su hijo en una casa que habían comprado años atrás sus padres. El Concello ha decretado tres días de luto y una concentración de condena el lunes a las 11.00 horas frente al Consistorio. El alcalde, Pablo González, trasladó ayer el “apoyo incondicional” de la Corporación local a la familia. “Estaremos ahí para lo que precisen y esperamos que caiga sobre la persona responsable de estos hechos todo el peso de la ley”, afirmó.