Entre el patrimonio más valioso que atesora el pazo de Meirás se encuentran las esculturas atribuidas al Mestre Mateo que formaron parte de la desaparecida portada occidental de la catedral de Santiago y que representan presumiblemente a Abraham e Isaac. El Concello de Santiago, que pleitea para lograr su incorporación al patrimonio público, defiende que son dos obras de un valor incalculable que deben retornar a la ciudad. Los Franco sí le han puesto precio.

En un documento legal de 2018, conforme al que Francis Franco transmite su parte indivisa de las esculturas a su sociedad Pristina, cifra el valor de la séptima parte de cada una de estas estatuas en 42.851 euros. El valor total de cada una de ellas ascendería, por tanto, a 299.957 euros. (600.000 euros las dos). El documento no aclara si se trata de una tasación independiente o el valor que estima el heredero. Al tratarse de una transmisión a una sociedad limitada, la ley no obliga a realizar un peritaje oficial.

Estas esculturas, declaradas Bien de Interés Cultural en septiembre de 2019, permanecen en el pazo de Meirás. Los Franco intentaron sin éxito trasladarlas, pero la Consellería de Cultura, responsable de su tutela, no autorizó la mudanza. Su declaración como BIC obliga además a los nietos del dictador a notificar a la Xunta cualquier oferta de compra antes de su posible venta, y el Gobierno autonómico tendría derecho de tanteo y retracto. Los descendientes del dictador deben informar además de cualquier cambio de ubicación.

Las esculturas del Mestre Mateo regresaron al pazo de Meirás en 2018, tras permanecer años escondidas en la Casa Cornide. Forman parte ahora de ese inventario que incluye casi setecientos bienes que el Estado solicita no mover hasta que una sentencia aclare definitivamente la titularidad del pazo de Meirás, que ha sido declarado patrimonio público en primera instancia.

El Concello de Santiago, que perdió la primera batalla judicial por la titularidad de las estatuas, espera que los nuevos indicios le permitan rescatar para el patrimonio público. El Ayuntamiento y la Xunta han formado una comisión para establecer la estrategia.

Sigue el proceso de Meirás

La Audiencia Provincial ha dado por subsanadas las deficiencias en la documentación relativa a la titularidad del pazo de Meirás y ha dictado una providencia en la que decreta la continuación del proceso.

Los jueces consideran que no hay motivos para la anulación de las actuaciones tras el escrito presentado por el abogado de los Franco, Luis Felipe Utrera-Molina, que aporta escrituras notariales para acreditar que no hay propietarios ignorados en el proceso. Para despejar cualquier duda al respecto, dado que la escritura de transmisión de la parte indivisa de Francis Franco a su sociedad, Pristina, no detalla todas las fincas que conforman el recinto, aunque sí que se trata de la parcela registral del pazo, este heredero manifestó ya su disposición a personarse como demandado. Se trata de un paso que los magistrados entienden necesario para despejar cualquier tipo de duda y proseguir con el proceso.