El lugar de O Carrizo, en A Zapateira; la plaza Jorge Guillén, en Fonteculler, y la calle Templarios, en O Burgo, fueron los lugares en los que la Policía Local de Culleredo intervino en la noche del pasado sábado para disolver tres conatos de botellón. En el último de esos lugares los agentes municipales acudieron acompañados de la Guardia Civil para ordenar a los jóvenes, que se encontraban en la pasarela de madera que cruza el río.

Las intervenciones policiales estuvieron motivadas en los dos primeros casos por las quejas formuladas por vecinos de ambas zonas ante el ruido que emitía la música que hacían sonar los participantes en las concentraciones. La actuación de la Policía Local forma parte del dispositivo puesto en marcha por el cuerpo para vigilar el cumplimiento de las restricciones sanitarias en el municipio, tanto en las zonas urbanas como en las rurales.

La finalidad del control policial sobre los botellones es evitar una mayor propagación de los contagios por coronavirus ante el aumento experimentado en los casos detectados en los últimos días, en especial entre los menores de treinta años, según explicó ayer el Concello. La concejala de Seguridad Ciudadana, Marta Figueroa, destacó la importancia del “respeto individual para poder volver cuanto antes a la normalidad”, y advirtió de que el Concello seguirá adoptando medidas de este tipo mientras se produzcan “comportamientos que atenten contra la salud pública”.