Desde el castillo de San Antón se podían ver a las ocho de la tarde del pasado lunes unas nubes negras sobre Oleiros, Culleredo y Cambre que descargaron rayos y una tromba de agua, unidos a rachas de hasta 68 kilómetros por hora. La tormenta dejó 29,1 litros de agua acumulados según registró la estación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el aeropuerto de Alvedro. Inundó calles, garajes y viviendas, además de dañar vehículos e incluso locales comerciales, sobre todo en estos tres municipios, aunque también hubo incidencias en Bergondo y Betanzos. Ayer por la mañana todo eran trabajos de limpieza tanto en empresas como en viviendas particulares y calles.

Calle Salvador Allende con arquetas levantadas y camión de limpieza en Perillo. | // L.O.

La rúa Pegaso, en su tramo final que desemboca en la Nacional VI en Perillo, se convirtió en un auténtico río que bajó a gran velocidad ayudado por la pendiente, bordeando el concesionario Peugeot. Todo ese río entró en el concesionario Audi que está al otro lado de la carretera, en un nivel más bajo respecto a la calzada, por lo que embalsó el agua. “Bajó tierra y piedras todo desde Montrove, arrastró todo. Solo fueron quince minutos. No se veía ni la mediana de la N-VI, ahí calculo que pudieron llegar a cuarenta centímetros de agua. Nunca nos había pasado algo así”, destacaba ayer un responsable del concesionario Audi, cuyo garaje se vio afectado y que ayer era limpiado e higienizado por una empresa profesional que trasladó un camión y otros equipos. Lo mismo sucedió en el garaje del concesionario Skoda, que tuvo que cerrar también hasta terminar la limpieza. La cafetería Montrove también se inundó y cayó un mueble sobre la barra.

Barrizal ayer junto al viaducto de la Raqueta en Nós. | // L.O.

En la parroquia de Nós, en la calle Salvador Allende, la tromba de agua atascó los sumideros y crearon una balsa de agua en una curva que inundó dos viviendas.

“Vinieron del Ayuntamiento, nos dicen que debe de haber un tramo donde están unidas fecales y pluviales. El agua en la calzada daba por debajo de la rodilla. Había una rata muerta y otra que intentó entrar en casa. Tuvimos que achicar el garaje y se estropeó la bomba por las hojas”, explicó ayer Luis, inquilino del 45A. El agua también arrastró la tierra de una finca recién limpiada cerca de Biona (ahora De Heus) y creó una balsa de barro que dejó coches atrapados en el vial frente al viaducto de La Raqueta. Ayer por la mañana aún estaba llena de barro la calzada y la acera.