Un grupo de vecinos se concentró junto a las obras de construcción de una gasolinera en la parroquia cullerdense de Ledoño, ubicada junto al río Valiñas, para reclamar la paralización de los trabajos. Los manifestantes, que protestaron este domingo con representación del Colectivo das Pedras Galladas, insisten en denunciar que la instalación se ejecuta “a escasos seis metros del cauce del río”, al que llegaron vertidos por la anegación de los terrenos en días de lluvia, por los cuales Augas de Galicia abrió expediente sancionador a la promotora, Estación de Servicio CLT Culleredo, en febrero.

La construcción de la gasolinera ha sido denunciada por colectivos ecologistas como Adega y la Sociedade Galega de Historia Natural; entidades sociales como el Centro Social Ledoñés, la Asociación de Veciños San Martiño de Sésamo o la Asociación Cultural e Veciñal de Orro; y por partidos políticos como el BNG de Culleredo. Una iniciativa en la plataforma Change.org impulsada por el Colectivo das Pedras Galladas, que ha reunido más de 300 apoyos, reclama al alcalde de Culleredo, José Ramón Rioboo, que paralice la construcción. “Estas obras incumplen el dictamen de la Consellería de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio que protege las orillas del Valiñas en una franja de 100 metros”, sostiene la agrupación. El Ayuntamiento explicó tras las primeras denuncias, que dio licencia porque todos los informes perceptivos emitidos por los organismos autonómicos competentes eran favorables.

“En los vertidos fue detectada una alta concentración de sólidos en suspensión, en el tramo cercano al río, considerados sustancias contaminantes en los ambientes dulceacuícolas y que pueden causar graves perjuicios al ecosistema”, advierte el colectivo. Añade que “el hecho de que la parcela esté calificada como suelo rústico y que en las proximidades ya existan dos gasolineras convierte esta infraestrutura en peligrosa para el ambiente e inútil”.

Entidades ecologistas, culturales y vecinales y el BNG habían demandado en febrero la paralización de las obras por riesgo de afección medioambiental por vertidos al río y a la ría de O Burgo. Advirtieron de que los vertidos “provocan alteraciones en el ecosistema del río y ponen en riesgo su fauna y su flora”-

Augas defendió entonces que la obra era legal y que el propietario debía tomar medidas para prevenir inundaciones. Seis días después, sin embargo, abrió expediente sancionador, con previsión de multas de 1.500 a 5.000 euros. En pleno municipal, todos los grupos salvo el PP apoyaron una iniciativa del BNG para reclamar a Augas que revisase la autorización.