Ocho años después de la fusión de Oza dos Ríos y Cesuras, el urbanismo del primer municipio fusionado en Galicia en 44 años camina todavía a dos velocidades. El territorio del extinto ayuntamiento de Oza se rige por un plan general aprobado en 2001 que no está adaptado a la ley de suelo y el de Cesuras, por unas normas subsidiarias aprobadas en 1978 y revisadas en 1997, aún más obsoletas.

Y así sigue más de cuatro años después de que Xunta y Concello firmasen un convenio de colaboración para redactar un PXOM que pusiese fin “a corto plazo” a una situación que “se percibe como injusta y discriminatoria” y que podía “causar graves problemas y disfunciones” y generar “agravios comparativos” entre los vecinos de los distintos territorios, según afirmaban desde la Consellería de Medio Ambiente e Territorio en abril de 2017, cuando anunciaron el desembolso de una ayuda de 150.000 euros para unificar el urbanismo del concello fusionado.

El Ayuntamiento de Oza-Cesuras sacó a concurso ese mismo año la redacción del PXOM, que adjudicó en junio de 2018 a Estudio Técnico Gallego, aunque el contrato no se firmó hasta octubre. El documento debía estar concluido y entregado antes del 1 de noviembre de 2020, según establecía el convenio con la Xunta, pero a día de hoy , no se ha expuesto ni el documento de inicio.

Un responsable del equipo redactor atribuyó hace un año el retraso a las dificultades de planificar el urbanismo en un municipio de una extensión como Oza-Cesuras (150 kilómetros cuadrados) y afirmó a este diario que daban los últimos retoques al documento de inicio, que preveían exponer en diciembre de 2020. Un año después, este periódico ha intentado sin éxito contactar con los redactores para conocer los motivos del retraso. El Gobierno local se ha limitado a responder a la oposición que los trabajos están en curso.

Una de las últimas, y prácticamente la única novedad que ha trascendido sobre la tramitación del documento, llegó a los hogares de Oza-Cesuras en abril de 2019, a escasos dos meses de las elecciones municipales. Se trató de una carta del Ayuntamiento que invitaba a los residentes a “indicar sus preferencias en cuanto al tipo de suelo en el que queden incluidas sus propiedades”. “Es intención de esta Alcaldía que el PXOM sea lo más beneficioso posible para los vecinos y propietarios”, argumentaba el Concello en la misiva, que incluía un breve formulario que los residentes debían cumplimentar con las referencias catastrales de sus parcelas y el tipo de calificación que les gustaría para sus propiedades. “Una vez recibidos los formularios, los enviaremos al equipo redactor para su valoración”, concluía la misiva, que recibió furibundas críticas de la oposición, que calificó la “ocurrencia” de “clientelar” y “electoralista”.

Desde esa misiva de 2019, no han trascendido novedades en la tramitación del documento urbanístico. A consulta de este diario, la Consellería de Medio Ambiente e Territorio admite la urgencia de unificar el urbanismo del ayuntamiento fusionado dado que, incide, los planeamientos actuales de cada territorio no están adaptados a la ley de suelo de 2002 y “fueron aprobados por diferentes legislaciones urbanísticas” (1978 y 2001). Desde el departamento autonómico explican que el convenio para la redacción del PXOM fue “prorrogado en varias ocasiones” por solicitud del Concello. Medio Ambiente sostiene que, a pesar de que la elaboración del documento es una “competencia municipal” , la Consellería “lleva años colaborando con el Concello” para dotarle de una “herramienta que defina su modelo de crecimiento a futuro” y que, “debido a que los trabajos técnicos no pudieron avanzar suficientemente”, se está “abordando la complejidad de la adaptación al actual marco legal de los dos planeamientos” que rigen por separado en Oza y Cesuras.