Hay monumentos que esconden una historia que va más allá del personaje o acontecimiento al que tributan o rememoran. Es el caso de la escultura en homenaje a Fernán Pérez de Andrade O Boo, en Ponte de Porco. Se trata de una anécdota lo suficientemente curiosa y singular como para que el Concello de Miño haya decidido conmemorarla con un panel expositivo que se colocará el próximo domingo en la zona coincidiendo con el 40 aniversario de la instalación de la escultura.

Los hechos se remontan a 1963, año en el que la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario de A Coruña decidió instalar un monumento en recuerdo de este “mariñán ejemplar”, “gran protector de las artes y las letras”, e inaugurarlo con motivo de la visita a Galicia de la duquesa de Alba y condesa de Andrade, Cayetana de Alba. El programa de actos de aquella época revela la importancia conferida a un acto que arrancaba en Betanzos y que incluía paradas en Miño, Pontedeume y A Coruña.

Cartel de 1963 que anunciaba la instalación del monumento con motivo de la visita de Cayetana de Alba

Cartel de 1963 que anunciaba la instalación del monumento con motivo de la visita de Cayetana de Alba

La jornada arrancaba con la recepción de la “ilustre dama” en Betanzos e incluía una misa en la iglesia de San Francisco; continuaba en Ponte do Porco con el descubrimiento del cruceiro conmemorativo, presidido por el jabalí que dio nombre al puente que ordenó construir Pérez de Andrade, y proseguía en Pontedeume con un “banquete ofrecido por la Municipalidad” y un festival “a cargo del laureado coro ferrolano Toxos e Frores”. Una recepción en el Ayuntamiento coruñés con velada literaria y cena cerraba el programa, organizado entre otros por el académico Francisco Vales Villamarín.

Boceto del monumento

Boceto del monumento Antares Pérez

Para chasco de los organizadores, Cayetana de Alba suspendió finalmente su visita a Galicia y el acto quedó cancelado. La escultura del jabalí y la cruz en recuerdo del “poderoso caballero” cayó en el olvido durante años, hasta que en 1978 dos vecinos de Ponte do Porco acudieron a su rescate.

A Emilio Vila y a su mujer, Charo, ya fallecida, se le debe en gran medida la recuperación del monumento. Este vecino de Ponte do Porco leyó en 1978 en un periódico que la escultura permanecía semiabandonada en un taller de Teo, en Santiago. “Se me pusieron los pelos de punta”, relata a consulta de este diario. Sin perder tiempo, este matrimonio viajó hasta Calo, la pequeña parroquia en la que supuestamente guardaba el académico y escultor Alfonso Sanmartín el monumento.

Emilio Vila y su mujer tras localizar el monumento en Teo.

Emilio Vila y su mujer tras localizar el monumento en Teo.

Emilio Vila intermedió entre la Academia de Bellas Artes y el Concello para rescatar la escultura e instalarla en Ponte do Porco

Tras localizar la finca y hablar con el artista, Emilio contactó con la Academia de Bellas Artes y el Concello de Miño para proponerles recuperar la escultura e instalarla en Ponte do Porco aprovechando que las obras del nuevo puente sobre el Lambre habían acondicionado una explanada ideal para albergar la escultura.

Y así fue. El acto se celebró finalmente en 1981, con presencia de los académicos, el delegado del Gobierno, Domingo García-Sabell, el subsecretario de la Administración Territorial, José María Fernández-Cuevas, los alcaldes de Miño y los concellos limítrofes y numeroso público a pesar de que ese día “llovía a chuzos”, recuerda Emilio.

Descubrimiento de la escultura en 1981

Descubrimiento de la escultura en 1981

Este vecino no solo impulsó el acto, sino que logró una subvención estatal para obsequiar con piezas de Sargadelos del jabalí y la cruz a los presentes. Y aunque Cayetana de Alba no acudió, también recibió el regalo de este vecino, que la duquesa agradeció personalmente por carta: “Ya tiene un lugar preferente en mi casa”.

Carta de respuesta de Cayetana de Alba a Emilio Vila en agradecimiento al obsequio

Carta de respuesta de Cayetana de Alba a Emilio Vila en agradecimiento al obsequio

La instalación de la escultura vino acompañada de una zona ajardinada y del primer parque infantil de Miño. En 2007, el Concello renovó los juegos y construyó un muro a orillas del río y, ahora, ha integrado el parque en el Camino Inglés con una senda, creado una plazoleta y ampliado el área de juegos de este espacio, que será rebautizado como Fernán Pérez O Boo.

Plazoleta de Ponte do Porco donde se instalará el cartel conmemorativo que repasa la historia del monumento