El Instituto Nacional de Estadística acaba de publicar el padrón municipal de habitantes a 1 de enero de 2021, tras el estallido de la pandemia del COVID-19 y el decreto del estado de alarma. Y los datos actualizados de población permiten extraer varios titulares sobre las dinámicas de población tras el confinamiento.

Las ciudades de A Coruña y Betanzos perdieron empadronados, una caída especialmente pronunciada en el municipio herculino, mientras que prácticamente todos los concellos de la comarca ganaron población, sobre todo Bergondo y Miño.

El censo de las ciudades de A Coruña y Betanzos se redujo un 0,86% y un 0,18% respectivamente, al pasar de 247.604 habitantes a 245.468 en el municipio coruñés ((2.136 menos) y de 13.053 a 13.030 el betanceiro, 23 menos. Esta reducción en las cabeceras comarcales contrasta con el incremento en algunos pueblos, como Bergondo y Miño, que registraron los principales repuntes de población en términos relativos, con una subida de un 2,34% y un 2.33% respectivamente (de 6.661 empadronados a 6.817 en el municipio bergondés y de 6.277 a 6.423 en el caso del miñense).

En el área coruñesa, los concellos que vieron más incrementado su censo después de Bergondo fueron Abegondo, con un 1,78% (al pasar de 5.398 habitantes a 5.494); Carral, con un 1,56% (de 6.473 a 6.574); Sada, que sube un 1,21% (de 16.186 a 16.382) y Oleiros , con un 1,06% (de 36.534 a 36.922). Arteixo, Culleredo y Cambre también registraron un leve incremento del censo: 0,48%, 0,24% y 0,09%.

CALLE DE LA MACROURBANIZACION COSTA MIÑO GOLF. LA OPINION

En el área brigantina, Miño se sitúa a la cabeza con una subida del 2,33%. Los datos son también muy llamativos en el rural, donde tras encadenar años de encadenar caídas en el padrón, varios pueblos han conseguido sumar habitantes. Todos los concellos del área betanceira incrementaron población salvo Aranga, que perdió un habitante, e Irixoa, que se mantuvo en 1.340.

Un ayuntamiento que recibió un importante balón de oxígeno fue Oza-Cesuras, que incrementa el censo tras años de caídas que le acercaban peligrosamente a la línea roja de los 5.000 habitantes que pretendía dejar atrás con la fusión de Oza dos Ríos y Cesuras, que le permitió subir un escalón tributario. El ayuntamiento fusionado ha pasado de sumar 5.096 vecinos en 2020 a 5.170 a 1 de enero de 2021, lo que supone una subida de un 1,45%. En solo un año, Oza-Cesuras ha logrado recuperar prácticamente la población que perdió en tres.

Otros pequeños concellos del rural betanceiro registran pequeños repuntes que llaman la atención porque se producen tras encadenar años consecutivos de caídas: Vilarmaior incrementa su censo un 0,83% (de 1.209 vecinos a 1.219); Vilasantar, un 0,66 (al sumar ocho nuevos vecinos) o Paderne, un 0,42% (con diez nuevos empadronados). Otros pequeños ayuntamientos mantienen la tendencia al alza, como Coirós, que aumenta un 1,08% al sumar una veintena de censados; o Curtis, que crece un 0,69%.

Los concellos que más incrementan su censo de todo el área metropolitana son Bergondo y Miño, un 2,34 y un 2,33% respectivamente, pero el comportamiento de ambos en la última década es muy diferente. El bergondés perdió población entre 2013 y 2018 y aunque logró remontar en los últimos tres años, su censo solo ha aumentado un 1,41% entre 2011 a enero de 2021. Miño no ha dejado de crecer en la última década y pasó de 5.760 empadronados en 2011 a 6.423, un 11,5% más. El Concello miñense afirma que a día de hoy, su padrón suma ya 6.704 censados.