El Gobierno local anunció ayer que ha encargado a los servicios técnicos municipales la elaboración de un informe “con carácter urgente” sobre la situación de la piscina municipal y el gimnasio tras las quejas presentadas por los usuarios en el propio Concello sobre la programación y horarios de actividades por parte de la empresa concesionaria. El Ejecutivo municipal explica que con esta medida quiere “conocer si en estos momentos se están cumpliendo las condiciones del contrato de concesión para, en caso contrario, emprender las acciones que corresponda”.

La alcaldesa betanceira, María Barral, mantuvo en los últimos días una reunión con los trabajadores de la empresa concesionaria para conocer de primera mano su situación después de que la propia empresa anunciase su intención de acceder a un preconcurso de acreedores. “Existe una inquietud y preocupación lógica entre los trabajadores y lo que le hemos transmitido desde el Gobierno local es nuestro apoyo y colaboración, en la medida de nuestras posibilidades”, explicó la regidora, aunque también matizó que el Concello no puede “meterse en la relación laboral de la empresa con sus trabajadores”.

El Ejecutivo municipal explica que es consciente de la “difícil” situación que atraviesa la empresa concesionaria porque así se lo trasladó el representante de la propia firma a los grupos políticos que forman parte de la Corporación local de Betanzos, pero “no puede permitir que esa situación perjudique a los más de 700 usuarios de las instalaciones”.