Los responsables de La Terraza de Sada han puesto en marcha una campaña de venta de productos relacionados con este Bien de Interés Cultural en horas bajas para, afirman, reunir fondos para rehabilitar el edificio. Los responsables de este kiosco modernista apuntan en su Facebook que el objetivo de esta campaña de venta de merchandising es “ejecutar el proyecto de restauración firmado por Xosé Lois Martínez y Arturo López de la Osa”.

Taza de La Terraza.

Los productos, que exponen en el restaurante y en su página web, incluyen camisetas (20 euros), bolsos (25 euros), tazas (15 euros), chapas (5 euros), marcapáginas (10 euros) ... “Para amantes de la cultura, para coleccionistas, entusiastas del art nouveau, para los amigos, conocidos, adictos, aliados, incondicionales de La Terraza, para mecenas, colaboradores, para ti …”, apuntan en la web, en la que destacan que todos los beneficios que obtengan se destinarán “a mantener el edificio”.

La presentación de este catálogo de productos de recuerdo llega tras años de progresivo deterioro de La Terraza y de que la Demarcación de Costas rechazase la solicitud de los gestores de prorrogar la concesión, todavía pendiente de resolución de recurso.

La propiedad de este emblemático edificio modernista enfrenta a los gestores y al Concello. Los responsables de La Terraza afirman que la concesión solamente afecta a los terrenos y que el inmueble les pertenece, mientras que el Concello defiende que es de titularidad del Estado, dado que, argumentan, la ley establece que una vez vencida la concesión, los bienes revierten en Costas.

En respuesta al BNG, el Estado se pronunció en una línea similar al Concello y confirmó que “la reversión por caducidad de la concesión sitúa en estos momentos al Estado como titular del bien”. El Gobierno planteó que la “fórmula adecuada para rehabilitar [La Terraza] pasaría por transferir su gestión a otra Administración pública y plantear una actuación cofinanciada con el Estado”.

El Gobierno local ha solicitado la desafectación del dominio público y su cesión al Concello al entender que se trata de la mejor solución para velar por el correcto mantenimiento de este Bien de Interés Cultural. Dos posturas irreconciliables que muy posiblemente dirimirán sus diferencias en los juzgados.