La Consellería de Medio Ambiente acaba de formular la declaración de impacto ambiental de un proyecto para instalar una granja de producción de huevos camperos con capacidad para 216.000 gallinas ponedoras en el Monte Estraviz, en la parroquia de Santa María do Foxado (Curtis). La Xunta considera que este plan, que promueve Finca Bosqueval, es "ambientalmente viable" siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones para evitar posibles vertidos que contaminen los ríos y aguas subterráneas y para minimizar al máximo la contaminación acústica y los hedores.

Según recoge el informe, la granja se levantaría en terrenos de la cuenca del Mandeo, en suelo calificado como de protección forestal y contaría con nueve naves, cada una de ellas con capacidad para 24.000 gallinas ponedoras. La empresa promotora destaca que las naves permitirán la "libre circulación de las gallinas" y contarán con un "jardín de invierno" en los laterales. La granja se construiría en cuatro fases.

El suministro de pienso se realizará de forma mecanizada y se almacenará en silos estancos. Los huevos se recogerán a diario y se enviarán al almacén central a través de un sistema mecanizado de cintas transportadoras. Las gallinas llegarán a la granja con unos tres meses de vida, tendrán una vida productiva de 16 a 17 meses y, a continuación, serán sacrificadas, detalla la declaración de impacto ambiental.

Terrenos que ocupará la macrogranja

Terrenos que ocupará la macrogranja

El estudio calcula que esta macrogranja generará 480 toneladas al año de estiércol por nave, es decir, 4.320 toneladas anuales en total. La empresa recoge en su proyecto que todos estos residuos se recogerán dos veces a la semana para su traslado a un gestor autorizado y que la granja dispondrá de una esterquera con capacidad para el acopio del estiércol generado en seis meses.

La Dirección Xeral de Patrimonio Natural emitió un informe en el que apunta como efectos ambientales más significativos la fragmentación de hábitats y el efecto barrera por las dimensiones del proyecto. Apunta además a la afectación sobre la red hidrográfica y ve precisa la realización de, al menos, tres pasos de fauna con una anchura mínima de 30 metros para "favorecer la permeabilidad del territorio". Uno de esos pasos, el que la Xunta considera más necesario, se ubicaría en las inmediaciones del Rego Porto dos Carros, en una zona con presencia de hábitats de interés comunitario y naturales prioritarios. Otro de ellos se ubicaría junto a Rego do Picho. Todos ellos deberán incluir medidas para preservar la vegetación del entorno, destaca el organismo autonómico.

Otro organismo que advierte del impacto en la red hidrográfica es Augas de Galicia, que llama la atención sobre el hecho de que en los terrenos sobre los que se proyecta esta macrogranja se localizan varios cursos fluviales, por lo que considera imprescinidible una impermeabilización apropiada de los lugares de almacenamiento para evitar infiltraciones al terreno y la contaminación de aguas superficiales o subterráneas. El organismo autonómico recalca que todos los trabajos en zona de policía del río deben disponer de la preceptiva autorización y de que la instalación debe contar con sistemas de retención de efluentes en situación de emergencia y que se debe velar para que las aguas pluviales (que se verterían directamente al terreno por infiltración) no entren nunca en contacto con ningún material procedente de la granja susceptible de contaminarlas.

La Xunta da luz verde a esta actuación condicionada a la adopción de medidas para evitar la contaminación de las augas y a planes para el control del ruido y la reducción de los olores y a la puesta en marcha de un programa de seguimiento y vigilancia ambiental.