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La Opinión de A Coruña

El promotor de la permuta de Vilaboa usó el mismo sistema que dejó sin pisos a 20 familias en A Coruña

Tras la permuta por pisos futuros en 1999 en Culleredo, en 2000 hizo lo mismo con fincas donde hoy está Vioño Park

Al fondo, terrenos vacíos en Vilaboa que los propietarios permutaron para construir pisos. | // I.R.

Collazo, Jove, Souto, Cebrián, son nombres de conocidos constructores en A Coruña. Pero uno de los que más vivienda levantó en los últimos años en la comarca (o más bien promovió ya que varias promociones no las terminó o no las inició) es un empresario menos conocido pero no menos importante aunque sí muy discreto: Manuel Gómez Landeira,que a través de la empresa Naiguata SL acordó con 21 familias de Vilaboa (Culleredo) la permuta de sus tierras y casas por futuros pisos. Tras derribar sus viviendas y pasar más de veinte años, no tienen ni casa ni terreno ni dinero ni los pisos que les prometieron,hechos por los que será juzgado este viernes en una sala de lo penal en A Coruña junto a otros dos empresarios (entre ellos el presidente de la patronal coruñesa Antonio Fontenla), tras la querella de dos familias afectadas. La acusación solicita cuatro años de cárcel para cada uno y la defensa su absolución. Gómez Landeira ya sabe lo que es sentarse en el banquillo. Lo llevó al juzgado el conocido empresario Manuel Añón, de Hierros Añón, quien le reclamaba 102 millones de euros por presuntos delitos de apropiación indebida y estafa, de los que resultó absuelto. El Juzgado de lo Penal Número 1 de A Coruña lo condenó en 2018 a seis meses y quince días de cárcel por delitos de falsedad en documento mercantil y contra la Hacienda Pública, pero también fue declarado absuelto después por la Audiencia Nacional, en 2019, tras recurrir el fallo. Al año siguiente de la permuta que Landeira firmó con estas 21 familias de Vilaboa en 1999, utilizó el mismo sistema en A Coruña a través de la sociedad Inmobiliaria Residencial Parque Ronda (en concurso hace años), donde también acordó permutas con 20 propietarios para levantar dos edificios en Vioño. Al igual que en Culleredo, en el año 2000 Gómez Landeira les prometió pisos a cambio de las humildes casas y terrenos que había entonces en esta entrada de la ciudad al borde de la avenida de Arteixo, mediante un contrato de permuta por obra futura. El año pasado, debido a la quiebra de la promotora, se sacaron a subasta los pisos de los dos edificios de siete plantas (uno casi acabado) que promovió en el parque de Vioño, uno tasado en 4,9 millones y otro en 4,5 millones de euros. En los dos casos está pendiente la declaración de obra nueva y la división horizontal. Gómez Landeira también fue el dueño mayoritario hace años de los terrenos del solar de As Percebeiras, donde intentó desde 2000, sin éxito, que el Concello aceptase su propuesta de urbanización, proponiendo edificios con un importante efecto pantalla sobre el mar., con alturas de hasta 47 plantas. Esta promoción se le frustró y lo mismo le ocurrió en 2010 con los terrenos de Conservera Celta que poseía.

“Muchos ya fallecieron y mi madre, con 86, aún no recibió los 5 pisos a cambio de dar su casa y finca”

Frente a la iglesia de Vilaboa hace veinte años había una fila de humildes casas de bajo y una planta. Una de ellas y el terreno trasero, con 1.700 metros cuadrados, eran de María Teresa Agra Castelo. Cuando en 1999 le propusieron entregar estas posesiones a cambio de, en el futuro, cinco pisos, estuvo de acuerdo. Uno para ella, los otros para los hijos. Hoy María Teresa tiene 86 años y pasa a menudo por delante de esos solares esperando vivir lo suficiente para ver su piso. En estos terrenos estos días colocaron un cartel que anuncia las obras de humanización de Vilaboa. “El juzgado nos dio la razón pero ninguno tenemos ni el piso ni el dinero de la indemnización ni las tierras, no tenemos nada. Nosotros, tíos, primos, todos sin cobrar. Tres de los propietarios ya fallecieron. De los hermanos queda solo mi madre, que cada vez que pasa por allí y ve el trocito de murallita que quedó del derribo...”, explicó ayer una de las hijas de María Teresa, Isabel Rivas. Su marido no entiende cómo se pudieron embargar los terrenos permutados (al no devolver el promotor el crédito que había pedido a Antonio Fontenla, poniéndolos como garantía). En el primer pleito el juzgado archivó la causa al no hallar indicios objetivos de una acción concertada y fraudulenta de Landeira y Fontenla. Tampoco parece que en el pleito de ahora sea fácil demostrar la relevancia penal.

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