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La Opinión de A Coruña

Locos por el cóctel

Desde la pandemia se multiplican los locales de coctelería, un oleirense acaba de editar un libro sobre esta arte con recetas y los restaurantes y eventos ya incluyen este servicio

Alejandra y Alberto y su hijo Franco, en el Nirvana de la calle Olmos. | // VÍCTOR ECHAVE

Tras un día intenso de trabajo, de atender los mensajes de móvil y las redes sociales, hacer recados y compras, escuchar y leer malas noticias (guerra, inflación, incendios, desastres ambientales), al final de la jornada la perspectiva de ir con unos amigos a un local con buena música, acogedor, con una iluminación especial, y tomar una refrescante y sabrosa bebida con un sabor único, presentada en una copa llena de colorido, es para muchos un viaje al paraíso, un momento de felicidad donde la copa y el ambiente te envuelven y te refugian de la realidad. Puede que éste sea el motivo de que ahora exista un auténtico boom,una edad de oro de la coctelería, que se ha incrementado después de los experimentos con bebidas que muchos hicieron en casa durante el confinamiento. En A Coruña, solo en un radio de menos de cincuenta metros alrededor de la plaza de María Pita existen ocho locales, en una ciudad que ya suma una veintena.

Adrián Hermida de la coctelería Cruel de La Franja. | // VÍCTOR ECHAVE

En Oleiros el Concello hace al menos una década que organiza cursos municipales de coctelería, con enorme demanda, y que imparte un auténtico maestro, el mítico Manuel Arias de El Pirata en Santa Cristina. Uno de sus alumnos, Mariano de Souza, también de Oleiros, sacó hace poco un libro, Cócteles para vivir y soñar, que tras darse a conocer en varias localidades, el próximo 10 de agosto se presentará en la Feria del Libro en los Jardines Méndez Núñez de A Coruña.

“La coctelería ahora está en un momento fantástico. Hay que saber que no es solo mezclar alcohol, es todo, es el ambiente que se crea alrededor, la luz, la música, ver cómo el barman lo prepara, y que el cóctel tenga un sabor único. Tiene que haber un estilo y una calidad. Estar en la estación central de Nueva York y pedir un Cosmopolitan es...”. Mariano de Souza no termina la frase al quedarse embelesado en el recuerdo, y ahí está el secreto del buen cóctel, que al tomarlo y luego al recordarlo, nos invada esa sensación de felicidad. “Te hace soñar”, precisa Souza. “La gente está como loca, con mucha gana de fiesta, quizá después de todas estas restricciones de la pandemia, vienen en grandes grupos. Nos está sorprendiendo que viene mucha gente muy mayor y también otro grupo de gente más joven que antes no venía”, señala Alberto Blanco que junto a su mujer Alejandra Mariela Fernández y su hijo Franco abrieron hace poco Nirvana en la calle Olmos de A Coruña, transformando una peluquería en una coctelería.

Manuel Arias de El Pirata en Santa Cristina. | // L.O.

“Nosotros teníamos restaurante en A Gaiteira pero cambiamos por el horario, la coctelería la abrimos de seis de la tarde a tres de la madrugada, te permite compatibilizar mejor. Estamos muy contentos, va muy bien, la gente tiene muchas ganas de salir”, explica Alejandra, mientras Alberto apunta que sus cócteles estrella son el Nirvana (menta, zumo de lima, ron y piña) y dos de combinación secreta: el Petit Suisse y el Piruleta, que “recrean fielmente estos sabores de la infancia”.

“Nos cogió la reforma del local justo en el confinamiento, fue un caos, seguir pagando la obra y autónomos. Abrimos en la última semana de mayo de 2020 y ha ido muy bien, acabo de abril otro local en la misma calle, Infame, también de cócteles. Hay un boom en la coctelería, en esta misma calle acaba de abrir otro, Dúbidas. Cada uno tiene sus estilo y nos apoyamos. Yo estuve en Barcelona hace dos semanas y ves un nivel tremendo. Me alegro que en A Coruña también haya avanzado, aquí la copa estaba más olvidada, ahora empieza a despuntar”, destaca Adrián Hermida, responsable de Cruel.

El oleirense Mariano de Souza, autor de un libro sobre la coctelería

La demanda de cócteles es tal que ahora es indispensable un mixólogo en eventos como bodas y también los restaurantes completan su oferta con este servicio. “Colaboramos con el restaurante Nado, con el Millo y ahora con A Espiga. Hay mucha demanda sobre todo de coctelería de autor, más que la clásica. Nosotros no decimos los ingredientes para interactuar con el cliente, hablar con él y personalizar su copa”, añade Adrián.

La referencia de la coctelería en la comarca coruñesa, y también en Galicia, es Manuel Arias, el de El Pirata, donde han probado sus primeros cócteles centenares de coruñeses. Abrió en 1978, acumulla 44 años de experiencia y de pasión por la coctelería de calidad, y también ahora él tiene tanta demanda que también prepara estas bebidas para eventos en toda la comunidad gallega. “La coctelería vivió años de oro, los cincuenta, sesenta, hasta los ochenta, luego se hundió con la llegada de la disco y la Coca Cola, ya se pedían copas rápidas y se acabó. Ahora la gente está empezando a cansarse del cubata, tampoco las discotecas tienen aquel tirón, está cambiando. La buena coctelería siempre ha estado ahí, ha resistido. Pero es algo serio, tienes que estudiar y formarte, no es solo mezclar bebidas”, explica Manuel Arias.

Este artista de la mixología recuerda cómo Barcelona (ahí está el mítico Boadas también en una nueva edad de oro) “marcó siempre la pauta” aunque ahora la locura por el cóctel se está vivienda en Madrid. La coctelería tiene a su alrededor un halo de glamour por cómo lo asociamos a personas famosas ( James Bond, Ernest Hemingway y La Floridita en Cuba, los Cosmopolitan de Carrie Bradshaw en la serie Sexo en Nueva York), y también por la elegancia, la ceremonia y puesta en escena de la elaboración, los elementos para prepararlo.

“Se mantiene la demanda de los cócteles clásicos, el Dry Martini, el Manhattan, el Tom Collins. Ahora existe una cantidad de productos que antes no había, como la carambola, el yuzu. Y está llegando un montón de juventud que ya pasó su época de botellón y quiere otra cosa. A mí me gusta la coctelería clásica toda, el Gimlet o el Manhattan y el Whisky Sour, de los años veinte, también el Pisco Sour. Y otros que están de moda ahora, el Moscow Mule, con cerveza de jengibre que se sirve en jarra de cobre”, apunta el fundador de El Pirata.

“A mí siempre me gustaron los cócteles y a mi mujer también. Al vivir en Oleiros me apunté a un curso de coctelería con Manuel Arias de maestro, tomé apuntes, hice viajes y hablé con bartenders de varios países... Y se me ocurrió lo del libro, que incluye recetas para que cualquiera pueda preparar su propio cóctel y también una historia de la coctelería”, apunta Souza.

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