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La Opinión de A Coruña

Cantante y guitarrista de Los Enemigos, que actúan hoy a las 22.30 en Sada

Josele Santiago: “En Sada pisaremos el acelerador bien pisado. Tenemos ganas de pasarlo bien, de decibelios”

“Estamos en un momento muy dulce, con muchas ganas, nos lo estamos pasando de miedo”

Josele Santiago, segundo por la derecha, junto a Fino Oyonarte, Chema ‘Animal’ Pérez y David Krahe.

No serán Siete mil canciones, pero sí un repertorio cargado de decibelios. Los Enemigos abren hoy las fiestas de Sada y avisan: vienen con muchas ganas de fiesta, de pasarlo bien y hacer disfrutar al público con sus clásicos y el sonido “bestia” de su último trabajo: Bestieza.

Sacáis Bestieza y a la semana nos confinan... ¿Qué tal la vuelta a los escenarios ya sin restricciones?

Hombre, te puedes imaginar, con muchas ganas. La vuelta está siendo fantástica, tenemos todos muchas ganas, los que estamos arriba en el escenario y los que están abajo. Nos lo estamos pasando de miedo y por suerte nos han salido bastantes trabajos, estamos muy contentos.

¿Notáis al público con ganas de fiesta, de disfrutar de nuevo de la música en directo con normalidad?

Claro, hay muchas ganas de música en directo, se nota mucho.

En Bestieza casi no dais un respiro. En Sada se pueden preparar para un concierto cañero, ¿no?

No te quepa duda, pisaremos el acelerador bien pisado. En el directo que estamos haciendo ahora hemos desterrado los tiempos medios y baladas porque de lo que tenemos ganas es de pasarlo bien, de decibelios.

Habrá sitio para los clásicos. ¿Qué temas no pueden faltar en un concierto de Los Enemigos?

Hay unos cuantos que si no van nos enfadamos todos, no puede faltar Desde el jergón, John Wayne, La otra orilla. La cuenta atrás, Septiembre... Hay un montón.

Vuestro reencuentro parecía inicialmente algo puntual, pero se os ve en forma y con mucha sintonía entre vosotros.

Estamos en un momento muy dulce, la verdad, con muchas ganas… Además está David Krahe, que ha aportado mucha sangre fresca, y nos ponemos hasta corbata [risas].

¿Cuesta compaginar la banda con tu carrera en solitario?

No hay mucho problema porque no coinciden los conciertos, el mánager es el mismo. De hecho, mañana [por el sábado pasado] haremos un acústico en Baiona David y yo y el lunes [por hoy] estaremos en Sada con la banda. Cambiando un poquito las maneras se compaginan perfectamente.

Hace ya treinta años nos cantabais eso de que nos preparásemos para dejar de soñar. Ahora abrís el disco con “el futuro fue, desapareció”. Otro jarro de agua fría...

Bueno, a toro pasado vas y parece que tienen una lógica pero mientras las estás haciendo no te fijas en que tenga conexión, que la tiene de por sí porque es nuestra vida y las cosas siempre están caracoleando.

Has hecho protagonista de canciones a gente normal y corriente, con vidas duras como Florinda, “pobre Florinda”, o ese preso al que le llegan siempre abiertas las cartas. ¿Te has inspirado muchas veces en la gente que te rodeaba?

La mayoría de las veces sí, otras veces es una mezcla de uno y otro y otras veces simplemente te lo inventas, pero cuando crees que te lo has inventado te das cuenta de que se parece a Fulano o a Mengano al que conociste en no sé dónde… Uno tiene la oreja puesta todo el rato y vas escuchando cosas.

Hay un tema de Nada que me resulta especialmente triste, Antonio, con ese “me ha disho el Antonio que hoy no va a cantar”. Antonio era un personaje muy real, ¿verdad?

Sí, Antonio era un músico de Algeciras al que yo admiraba mucho, él me admiraba a mí y al final acabamos tocando juntos. Desgraciadamente murió muy jovencito y cuando murió le escribí esa canción. En este caso sí es un personaje muy real, que dejó un disco grabado que no tuvo mucha repercusión y es conocido solo a un nivel bastante subterráneo, pero ahí están sus canciones, su memoria y esta canción con referencias al sur, al Estrecho, a Antonio, a cómo era Antoñito…

“Hoy finges no saber, mañana fingirás no recordar” [fragmento de Ofensa] ¿Nos hemos acostumbrado a mirar para otro lado, a ignorar todo lo que no sea nuestro presente?

Bueno, sí, pero tiene más que ver con la pasividad ante una situación de amenaza. Está inspirada en lo que pasó en Alemania cuando ascendió el partido nazi y mucha gente no quiso saber nada e hizo como que no pasaba nada… Conviene recordarlo porque se producen situaciones bastante parecidas. Surgen partidos radicales que van cogiendo adeptos, adeptos y adeptos y uno se acuerda de la República de Weimar, de lo que pasó después y lo que vino después, que ya fue la releche. …

¿Y a qué crees que responde esa pasividad, esa desmovilización? ¿Estamos sobresaturados de información? ¿Qué nos pasa?

Hay una especie de vamos a dejar que pase lo que pase: ‘mira cómo está Hungría’, ’mira cómo está Rusia’, ‘mira cómo está Estados Unidos’... ¡Pues mira cómo estamos aquí!, ¡a punto de estar igual! Eso preocupa, a mí me preocupa y preocupa a mucha gente y hay que tomar cartas en el asunto y decir las cosas como son, aquí son las familias de siempre con las intenciones eugenésicas de siempre.

Dices que hay que tomar cartas en el asunto y vosotros tenéis letras muy reivindicativas aunque alejadas de la típica canción protesta.

La música tiene que prevalecer, si no hay una historia bien contada y te limitas al mensaje, pues para eso escribes un panfleto. Hay que hacerlo con un poquito de misterio y que haya una narrativa más o menos coherente. Por ejemplo, Desde el jergón está hablando en realidad del problema de las cárceles, de condenas que caen simplemente por consumir drogas... Las cárceles están llenas de enfermos convirtiéndose en delincuentes. Seguimos igual, pero al menos ahí está el granito de arena puesto. Yo soy músico y lo que puedo hacer es una canción y si hay que salir a la calle a manifestarse, también, pero más allá de eso...

Musicalmente, mucho cambió el cuento desde tus tiempos en Johnny Comomollo. ¿Cómo es la vida para un músico en tiempos de Spotify?

Bueno, yo me limito a hacer canciones, la manera de consumir la música pues va cambiando. Cuando empezamos no había ni siquiera cedés. Los tiempos cambian y si uno dura está obligado a ver estos cambios y a tomárselo sin dramas. Yo sigo escribiendo igual, con una guitarra, un papel y un bolígrafo. No necesito más, por mucho que cambie la manera de consumir. A nosotros nos gusta sacar LP, tener un disco grande con una coherencia y una personalidad como LP. Y si quieren extraer canciones para una playlist de música para hacer espaguetis, pues me parece muy bien, pero nosotros seguiremos igual, sacando álbumes.

¿Y estáis trabajando en algún proyecto o de momento estáis centrados en presentar Bestieza?

Hay que seguir escribiendo porque si no se apolilla uno. Yo estoy constantemente escribiendo canciones y llenando papeleras de intentos fallidos hasta que doy con la tecla. Me imagino que el año que viene estaremos grabando un nuevo LP porque ya toca.

Se os ve con muchas ganas. ¿Hay Enemigos para rato?

A estas alturas ya no nos queda otra [risas]. De momento el cuerpo aguanta y mientras aguante, ni se me ocurrirá cambiar. Nos sigue gustando salir a la carretera y todo esto. Ya no tenemos veinte, ni treinta, ni cuarenta, ni cincuenta, pero lo vamos llevando. Hay que cuidarse un poquito y estar en una forma física medianamente aceptable, pero por suerte estamos sanos y, sobre todo, con muchas ganas.

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