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A casa por el túnel del terror en Arteixo

Vecinos de la calle Rosa Chacel atraviesan un edificio inacabado para entrar a sus viviendas

Túnel por el que tienen que transitar los vecinos de la calle Rosa Chacel, en Meicende. | // VÍCTOR ECHAVE

“Llevamos diez días que cada vez que salimos de casa estamos a ver si hay suerte y no nos cae algo encima”. Este es el resumen que realiza Carlos, un vecino de la calle Rosa Chacel de Meicende que prefiere no decir su apellido ni mostrar su rostro, sobre la situación que sufre cada vez que quiere hacer una tarea tan rutinaria como ir al supermercado, al médico o a la farmacia. Debe pasar sí o sí por un túnel que atraviesa un edificio que quedó a medio construir, como tantos en la época del bum inmobiliario del año 2008. Tener que discurrir por este paso no es nuevo, pero sí lo son los desprendimientos de materiales, como tablas de madera. Una le cayó sobre el retrovisor del coche, según denuncia.

La calle Rosa Chacel es un pequeño vial que empieza a la altura del número 17 de la calle Touriñana y que llega al inmueble sin acabar. Allí hay un túnel que lleva a un callejón donde se encuentra la Casa de Carlos y de otros residentes. Están situados en medio de un patio de manzana por el que solamente se puede entrar y salir por un punto: el camino a través de la estructura que quedó a medio hacer.

Carlos convivía con esta situación desde hace tiempo y asegura que llegó a tener problemas cuando en este túnel se encontró a adolescentes haciendo botellón o a toxicómanos, pero fueron hechos puntuales, dice. Tras años soportando esta situación, su paciencia se colmó hace más de una semana, cuando empezaron a caer cascotes. Quiere poder salir tranquilamente a la calle sin que le “caigan tableros”. También relata que ya llamó a la Policía Local ante el peligro y que los agentes transmitieron la información al departamento de Urbanismo. Pese a esto y “viendo que nadie actuaba”, dice que lo puso “en conocimiento del alcalde”, que “una vez habló con el constructor” y que el regidor le dijo que “la semana que viene” enviaba a alguien” al lugar. “Han pasado diez días y todo sigue igual”, advierte.

El Concello de Arteixo, consultado por este diario, explica que este camino es una “servidumbre de paso” y que se trata de “un conflicto entre particulares”. Además, indica que al conocer las últimas quejas de los vecinos se puso en contacto con el propietario del edificio, un constructor, para que subsane la caída de cascotes.

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