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Una ceramista de Cambre, finalista en los Premios de Artesanía de Galicia 2022

Laura Delgado opta al galardón por unos vasos de porcelana tipo ‘tiki’ de la Polinesia pero con la imagen de los ‘peliqueiros’ de Ourense, una “fusión perfecta” entre culturas

Piezas "peliqueiras" de coctelería de Laura Delgado que optan al premio de artesanía. | L.O.

Laura Delgado, una artesana que abrió su taller en 2016 en Cambre, llevaba meses “dándole vueltas” a su idea de crear unas piezas de coctelería como los vasos tiki de Polinesia. Un día, viendo el Entroido de Ourense, tuvo una revelación y de ahí nació Coctelería Peliqueira, una colección de vasos para cóctel pero en porcelana, que recuerdan a los vasos tiki pero con las figuras de los peliqueiros de Laza, las pantallas de Xinzo y los felos de Maceda. Este diseño le ha valido ser una de las cuatro personas finalistas de los Premios Artesanía de Galicia 2022 que otorga la Xunta.

Laura Delgado, en su taller // // AGNÈS VALDOMÁ/HOMO FABER

“Tardó en salir, pero creo que es la fusión perfecta. Para qué vamos a hacer máscaras polinesias teniendo unas máscaras maravillosas en Galicia”, explica Laura Delgado, contenta y “muy orgullosa” de ser finalista en este galardón que reconoce la creatividad, innovación, talento y originalidad de los artesanos gallegos.

Laura Delgado es finalista junto con Santiago Besteiro de Monterroso, artesano del cuero; un obradoiro de Ribadeo, también con un obradoiro de cuero y técnicas mixtas; y Verónica Moar de A Coruña, artesana también de la cerámica.

Los Premios de Artesanía de Galicia (incluye el Premio Artesanía, el Premio Trayectoria y el Premio Bolsa Eloy Gesto) está dotado con 9.000 euros y se fallará a principios de diciembre. Su objetivo es reconocer el talento y la trayectoria de los profesionales del sector artesano gallego.

Laura Delgado está especializada en cerámica para hostelería y restauración, conocidos locales de la comarca utilizan sus platos o tazas de líneas muy depuradas y en los colores básicos, un estilo atemporal y que aporta solidez y tranquilidad. “Me suelen decir que es minimalista porque cuando simplificas las líneas queda la pureza de la forma. Aunque hago algunas piezas con más color, éstas no me aburren, siempre siguen siendo piezas bonitas, al final vas a la esencia”, relata esta ceramista, que confiesa que ni la inflación le afecta, trabaja “más que nunca” en pedidos de la hostelería, en auge (no hay más que ver las terrazas abarrotadas), y también los locales de cócteles.

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