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Investigadores de la UDC descubren que el 86% de tramos del río Barcés tiene invasoras

Proponen crear un bosque de ribera con dos hileras de vegetación y zonas que den continuidad para recuperar el hábital, medidas “novedosas”, según los autores del proyecto

Vista del bosque de ribera del río Barcés. | // L. O.

El bosque de ribera de las márgenes del río Barcés cuenta con poblaciones de especies invasoras en el 86% de sus tramos y está afectado por presencia de especies forestales en un 74%, según las conclusiones del informe Bosque de Ribeira do Río Barcés, un proxecto de futuro, que se presentó ayer en la Facultade de Ciencias de la Universidade da Coruña (UDC). El estudio supone la segunda fase de un proyecto para la recuperación del bosque de ribera del Barcés que desarrolla un equipo de la UDC dirigido por los investigadores Jaime Fagúndez y María José Servia, coordinado por la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo y que financia la Cátedra Hijos de Rivera-UDC de Desenvolvemento Sustentable.

El investigador Jaime Fagúndez. Víctor Echave

Al impacto de las invasoras y las repoblaciones forestales se suma la pérdida de la continuidad del bosque por elementos como carreteras (37%) y gasoductos o líneas de alta y media tensión (40%). Además, la pérdida de estructura horizontal del bosque se ha determinado en un 57% y a nivel longitudinal, en un 28%. Cambios en la dinámica del río con canalizaciones o barreras y la presencia de residuos en el bosque figuran también entre las afecciones detectadas por los investigadores.

Crear bosques de dos hileras y habilitar nodos y conectores son las principales medidas y las más “novedosas” que se plantean para recuperar el entorno, explica Fagúndez, quien avanza que la siguiente fase, pasar a la acción, depende de los propietarios, entidades y administraciones. “En muchas zonas, el bosque de ribera está reducido a una hilera de árboles de cara al río pero no tiene más. Dedicando la zona de servidumbre del río, que es la zona de uso público, aproximadamente cinco metros desde la orilla, a una segunda hilera de árboles de ribera, se crearían condiciones para que el bosque ofrezca buenas condiciones, de sombra, para albergar especies de interés, propias del bosque de ribera, como narcisos naturales autóctonos o valeriana”, explica el investigador. La creación de una red de nodos, “zonas con un buen núcleo de bosque”, y conectores, “ese bosque a los lados de la ribera que conecta esos nodos”, permitiría “mejorar la conectividad para restaurar el bosque aplicando el principio de infraestructura verde; es esa filosofía, pero con esta red específica”, apunta Fagúndez.

En la siguiente fase, lo científicos confían en que se lleve a la práctica “el diseño” que han elaborado, que ven exportable a otros territorios. Confían en que propietarios y administraciones logren acuerdos para poder aplicar las soluciones planteadas y realizar un seguimiento.

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