Hay cofradías, como en O Morrazo, que ya venden más algas que pulpo. Hace años los más mayores recuerdan cómo se recolectaban para abonar las leiras. Ahora se comen, se utilizan para cosmética e incluso para producir medicamentos. La playa de Santa Cruz se llena habitualmente de las denominadas algas pardas, sobre todo en época de temporales al remover los fondos marinos, como se puede ver estos días: toda una acumulación de producto sin utilizar. Las algas pardas además absorben el dióxido de carbono, ayudan a combatir el cambio climático.