Miño enmienda su historial urbanístico

Unos 100 niños se inician en la transformación del espacio urbano con A Vila do Mañá

Una niña y su figura en cartón señalan a un lavadero, en Miño.

Una niña y su figura en cartón señalan a un lavadero, en Miño.

“Me sorprendió muchísimo cómo ha evolucionado Miño. Porque, claro, en la época de Fadesa y de la crisis era casi como el ejemplo de lo que se llamaba feísmo, aunque no me gusta esa expresión. Ha resucitado”, sostiene la arquitecta Sandra González, que acaba de concluir dos semanas de trabajo con niños miñenses para que “participen en la transformación de sus ciudades o villas” a través del proyecto A Vila do Mañá, del que es creadora, que el año pasado estuvo seleccionado para la Bienal Iberoamericana, celebra. Participaron en esta creativa iniciación al urbanismo alrededor de un centenar de pequeños de los campamentos de verano que organiza el Concello, de entre 3 y 12 años.

La iniciativa recaló en Bemantes y Xarío durante dos semanas. De inicio, cuando González pidió a los niños que pintasen su ciudad para que pusiesen el foco en lo que viesen más importante, la mayoría pintó cada uno su casa. “La infancia vive en una cajita que es su casa, se desplaza en una cajita más pequeña que es el coche a una más grande que es el colegio... No conoce la ciudad que habita y, si no la conoce, no genera vínculos con ella, por lo tanto le va a dar igual vivir en Miño que en Madrid o Shanghái. Deja de identificarse con la ciudad”, analiza la arquitecta, confiada en que, al término del proyecto, “les cambia la mirada”.

Miño enmienda su historial urbanístico

Miño enmienda su historial urbanístico / Sara Vázquez

La actividad principal de los pequeños de Bemantes consistió en crear reproducciones suyas en cartón a tamaño real para colocarlas de forma que señalen elementos patrimoniales destacados del municipio, con el objetivo de contribuir darles visibilización y relevancia en el entorno. Los elegidos son el cruceiro, la iglesia, el lavadero y un molino de viento. Los niños se encargaron de recortar y pintar las figuras de cartón.

En Xarío, “con la acción final se ocupó la plaza, una pista, con sus sombras saltando”. Los chicos pintaron con spray en el suelo del recinto deportivo sus siluetas saltando, en movimiento, de modo que parecen sombras azules.

Como muestra de la contribución del proyecto a cambiar la perspectiva de los pequeños y de su buena acogida, González relata: “Tenías que ver a los de Xarío enseñándoles a sus padres o abuelos como su sombra había ocupado el espacio y como las habían pintado ellos. No solo es que quede su imagen, es que también son ellos quienes lo ejecutan”. Los niños no solo realizaron las actuaciones que han quedado plasmadas en forma de siluetas que señalan o sombras azules. Trabajaron en distintos espacios y hasta construyeron embarcaciones que flotasen, que probaron en la playa de Perbes, relata la creadora del proyecto. “Cosas para entender el espacio que habitamos y que ellos son los protagonistas porque la ciudad tiene que ser de las personas”, sostiene la arquitecta.

“Me imagino que la imagen de la ciudad o la villa que tienen, cambia”, apunta la creadora de la iniciativa. La arquitecta confía en que el proyecto ayude a concienciar de que “las ciudades tienen que ser para las personas” y “el futuro del urbanismo son las villas gallegas, caminables en 15 minutos y con fuerte relación con su entorno”. Celebra, además, que Miño haya cambiado su apuesta del ladrillo al paisaje.

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