El mejor cherry de España está en Dexo

Productores oleirenses se hacen con el primer premio en el Festival del Tomate de Cantabria por su variedad ‘A Marola’, que destaca por su dulzor. “Hay quien lo usa para hacer postres”

Francisco Gil y Sonia rodríguez, premio al mejor cherry de España en el Festival del Tomate de Cantabria

Francisco Gil y Sonia rodríguez, premio al mejor cherry de España en el Festival del Tomate de Cantabria / LOC

El mejor tomate cherry de España está en Dexo. En otras circunstancias podría ser una apreciación subjectiva, pero, tras este fin de semana, ya es oficial. La huerta Lúa de Dexo se ha llevado el primer premio en el Festival del Tomate de Cantabria al mejor cherry gracias a su variedad A Marola, que es un tomate disfrazado de otra cosa. “Si cierras los ojos y te lo comes, no sabes que es un tomate. Parece una fruta, recuerda quizás más a un melocotón”, cuenta Francisco Gil, alma de Lúa de Dexo junto a Sonia Rodríguez. La variedad ganadora, un pequeño ejemplar de color amarillo verdoso, debe su nombre al islote situado frente a la costa de Dexo, y no es la única variedad de la explotación que hace honor a su cuna. “Cuando nos salen muy buenos, los rebautizamos. Tenemos A Marola, Seixo Branco, e incluso Mexillón de Lorbé..”, cuenta el productor, todavía desde Torrelavega, donde se celebra el festival, que, a pesar de llevar pocas ediciones, es ya un referente con más de cien expositores de países de todo el mundo.

A Marola es solo una de las 215 variedades de tomates que cultivan en Lúa de Dexo, donde se reparten colores, sabores y tamaños. Dar con la “raza” perfecta es cuestión de maña. “El juego está en combinar distintas variedades de tomates”, cuenta, aunque, antes de poner un pie en Cantabria, ya sabía que A Marola tenía papeletas por lo especial de su sabor, tan dulce que algún cliente incluso la utiliza para hacer postres. “Sabíamos que teníamos posibilidades, porque cuando viene gente a la finca, veíamos que ese cherry siempre llamaba la atención. Al concurso presentamos cinco, pero parece ser que el veredicto del jurado era bastante unánime. El sabor es espectacular”, revela Gil.

No es la primera vez que se van del Festival con un galardón en la alforja. El año pasado fue el premio al Tomate más bonito del festival, que obtuvieron en su primera incursión en el certamen, al que fueron invitados tras llamar la atención de los organizadores. Una proeza dada la corta vida de una explotación muy joven, que entró en funcionamiento en el año 2016 después de que sus impulsores decidiesen que era el momento de dar un giro a sus vidas.

A los tomates por casualidad

Mientras que Francisco Gil se dedicaba a la construcción de centrales térmicas, Sonia Rodríguez se desempeñaba en trabajos como el de operaria de una fábrica de empanadas o trabajadora de un cine. Todo cambió en 2016, cuando ambos convinieron que ya había trabajado suficiente bajo techo y compraron un terreno al aire libre en Dexo con un objetivo: poner en práctica los conocimientos que habían heredado de sus padres y abuelos y, en definitiva, empezar a probar. Y tras probar y probar, dieron vida a las variedades de tomates más insólitas de la parroquia, cultivadas sin químicos y con abonos orgánicos. Hace tres años, en plena pandemia, ya tenían tres invernaderos montados.

En Lúa de Dexo, que es más que una huerta y se coloca directamente en la categoría de filosofía de vida, el cultivo de tomates convive con el de otras variedades como berenjenas blancas o pepinos enanos, pero también plantas de flor, aromáticas y plantas comestible. Una huerta profundamente repetuosa con el medio ambiente y en la que casi todo se recicla, desde los maceteros en los que crecen las variedades hasta el abono que utilizan, proveniente de estiércol de caballo y burro criados en libertad o algas que ellos mismos secan en la finca.