Capacitados para luchar por su autonomía: de Oleiros al mercadillo de Inditex

Usuarios del centro Aspadisol sacarán a la venta piezas artesanales como macetas hechas con conchas, tierra de compost generado por ellos y plantas cultivadas en sus invernaderos

O Valiño. El nombre lo dice todo. Un pequeño valle entre un bosque y el rego de San Pedro. En este núcleo de la parroquia de Nós se ubica una antigua escuela unitaria cedida por el Concello de Oleiros para sede de la asociación de madres y padres de personas con discapacidad psíquica, Aspadisol. Las instalaciones mostraban una actividad febril: preparando los disfraces del Entroido, cuidando el invernadero, encargándose del compostaje. Ayer fue un día especial: los residentes en las casas del entorno acudieron al centro a visitarlos y a llevarles restos de podas de sus fincas y de residuos orgánicos que después ellos convertirán en compost. Aspadisol ha logrado generar residuo orgánico cero.

En estas instalaciones cuentan con un invernadero con plantas, verduras y flores (desde lechugas a cebollas, remolachas pensamientos o habas), que después preparará el cocinero, y ellos mismos generan la tierra. Pablo Iglesias es uno de los voluntarios que colabora con Aspadisol. Se encarga de ayudarles a plantar, sembrar, podar y fabricar compost.

Al centro llegaron, hace unos días, cinco grandes sacas de restos vegetales triturados que les entregó el Ayuntamiento de Oleiros, un material denominado “estructurante” que es fundamental para conformar el compost que elaboran. “No tenemos una trituradora, cuesta mucho, pero podríamos ser por ejemplo un punto de acopio para todo el entorno y que Concello y Consorcio nos dejasen aquí los restos de podas, triturados, una vez al mes o cada dos meses”, planteó Iglesias.

Andar con las manos en la tierra y cuidar de las plantas es una de las actividades favoritas en Aspadisol. “Ésta es una lechuga, ésta es una remolacha, aquí perejil y esto, no sé qué es”, explica Teresa, una de las usuarias, señalando cada planta.

Vecinos charlan sobre el compost y los cultivos de Aspadisol, ayer en O Valiño.

Vecinos charlan sobre el compost y los cultivos de Aspadisol, ayer en O Valiño. / Iago López

“Nosotros les traemos restos de podas, a ellos les es útil y a nosotros nos quita trabajo, todos ganamos”, subrayó ayer Miro, un vecino. “Yo tengo mi casa justo enfrente, me saludan todos los días. Les traigo restos de comida, pero natural, nada de procesados”, advierte Rosa, otra residente como Ricardo o Margarita, que después de contemplar los huertos de Aspadisol y dejarles los residuos, se llevaron de obsequio unos manojos de cebollas y también unos regalos que están elaborando en las instalaciones para poner a la venta.

“Tenemos velas, con cera procesada aquí, y macetas hechas también por ellos, todo el proceso. La maceta está hecha con conchas trituradas y arena. La tierra es de nuestro compost y las plantitas también las cultivamos aquí”, explica Yolanda Prieto, directora del centro. “Son plantas crasas, apenas necesitan cuidado. Van con un cartelito con el nombre, por ejemplo una siempreviva, con consejos de cuidado”, explica José Villar, que se encarga de las clases de informática y manualidades.

“Estas macetitas ya tuvimos una experiencia directa de venta en un puesto de una fiesta del Grupo Repsol y ahora queremos abrir una página web para venderlas por internet. Los ingresos revierten después en el centro. Es una forma de que ellos vean que lo que hacen tiene una utilidad y al mismo tiempo se fomenta su autonomía”, destaca Yolanda.

Aspadisol es un centro pequeño, de veinte plazas públicas y cinco privadas. Pero ya han sido invitados por Inditex para llevar sus plantas al mercadillo solidario para empleados que organiza la multinacional.

Suscríbete para seguir leyendo