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¿A qué sabe O Pasatempo?: menú inspirado en el parque de Betanzos

A Artesa da Moza Crecha y 77 Turismo fusionan historia y gastronomía en citas mensuales

Lolo Mosteiro, José Ángel Paz y Paula Martínez, este jueves.

Lolo Mosteiro, José Ángel Paz y Paula Martínez, este jueves. / LOC

Betanzos

Gastronomía e historia se dan la mano en Betanzos. El restaurante A Artesa da Moza Crecha y la empresa de guías 77 Turismo, ambas con certificado de calidad de la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, han unido fuerzas en una propuesta gastrohistórica que se centra cada mes en un tema o acontecimiento y que en su última cita, este jueves, se enfocó en O Pasatempo. Explicaciones históricas hiladas con ocho platos que se degustan mientras suenan canciones seleccionadas ad hoc y un cóctel de cortesía integraron la actividad, para la que volaron las plazas en dos días.

“Hicimos trabajo de campo, con una visita guiada por José Ángel Paz, de 77 Turismo, en la que nos contó las peculiaridades de O Pasatempo, que son muchas. Y desde esa base construimos nuestro menú”, explica Paula Martínez, responsable de A Artesa da Moza Crecha junto con Lolo Mosteiro. La propuesta culinaria abarcó desde “las pagodas y la estatua de la Caridad, fuera de lo que hoy conocemos”, hasta “las profundidades, donde se pueden ver sirenas y criaturas marinas y que tiene mucha chicha mística”; la revolución industrial y el vapor, con los diferentes automóviles, dirigibles y la locomotora; y “las terrazas, que tienen un significado: avanzar de la oscuridad a la luz”, explica la cocinera.

Paula Martínez y Lolo Mosteiro preparan platos de la experiencia inspirada en O Pasatempo.   | // LOC

Paula Martínez y Lolo Mosteiro preparan platos de la experiencia inspirada en O Pasatempo. / LOC

Con producto de proximidad y economía sostenible, A Artesa da Moza Crecha planteó una propuesta desbordante de simbolismo, conocimiento de los hábitos alimentarios de distintos lugares y épocas y mimo. Los snacks se sirvieron juntos y representaban las pagodas. Eran “bolas de dragón: arroz frito con pollo y queso teriyaki” que evocaban “Oriente”, explica Martínez. La estatua de la Caridad se convirtió en los platos en humus con atún curado. “Por el ágape, ya que las primeras concentraciones cristianas que se hacían para fomentar la caridad, en las que cada uno llevaba su comida, eran el ágape, que significa amor al prójimo. Y el humus se comía muchísimo en la época de esos primeros cristianos, que venían del judaísmo, en el que se consumía muchísima legumbre. Todo el mundo piensa que el humus es de los países árabes, pero hay un humus kosher”, cuenta. Y el plato se completó con pescado “porque era el símbolo de los primeros cristianos”, explica.

Los platos diseñados tocaron todos los continentes. “El león colosal nos lleva a África y preparamos un plato típico”, ejemplifica Martínez. Y para la parte superior del parque, “una columna partida que puede significar la muerte o la ruptura con vidas anteriores, la iluminación”, elaboraron un postre a base de mousse de chocolate blanco con mermelada de níspero y una blonda de oblea alrededor que, “al darle la vuelta parecía una catedral modernista, de la época del parque”, de modo que era “todo clarito, con un camino de chocolate negro por el medio, la vida”, señala la cocinera.

José Ángel Paz aportó las píldoras históricas, desde lo novedoso de algunos vehículos a vapor en la época hasta cómo hicieron fortuna los García Naveira: vendían por catálogo en el interior de Argentina y “se casaron muy bien, así que empezaron a entrar en consejos de administración de y aseguradoras y montaron centros comerciales en Buenos Aires”.

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