El “emérito” de Culleredo hace memoria

El periodista Francisco Gutiérrez revisa 34 años de Alcaldía de Julio Sacristán en el libro ‘Culleredo, mi pasión’

El periodista Francisco Gutiérrez y el exalcalde de Culleredo, Julio Sacristán, con el libro.   | // LOC

El periodista Francisco Gutiérrez y el exalcalde de Culleredo, Julio Sacristán, con el libro. | // LOC

“En el trabajo”. Así se declara en su estado de Whatsapp el histórico alcalde de Culleredo, Julio Sacristán, tras casi siete años fuera de las instituciones, que no de la política. “Es verdad. Yo siempre estoy trabajando, pendiente de cosas relacionadas con la política, con el ayuntamiento. Siempre estoy disponible”, asegura el exregidor y confirma que el título del libro con sus memorias escrito por su amigo el periodista Francisco Gutiérrez —que terminó su carrera en Radio Culleredo— define a la perfección su relación con el municipio que gobernó durante 34 años. Culleredo, mi pasión se presentará el martes 18 en el edificio de Servizos Múltiples de O Burgo a las 20.30 horas.

“Me llamó la atención su sencillez; es un hombre muy cercano, muy humano. Íbamos por las parroquias y llamaba a los vecinos por su nombre. Y cuando nos reuníamos a tomar café para cambiar impresiones, en O Burgo, Culleredo, o Vilaboa, no podíamos hablar, porque la gente se acercaba a saludarlo: ‘Hola, alcalde. Tengo este problema”, comenta Gutiérrez, quien asegura que, si ya tenían una relación amistosa, la “amistad profunda y fuerte” se forjó cuando él se jubiló, en marzo de 2017 y, siete meses después, Sacristán dejó sus cargos políticos.

“Sí, en general, sí me siguen llamando ‘alcalde’. Es muy común, muy normal. Sobre todo la gente mayor me llama ‘alcalde’, igual que antes. Y gente más joven me llama ‘emérito”, cuenta el socialista, quien asegura ayudar en lo posible a la gente que sabe donde vive o donde toma café y se acerca a consultarle dudas sobre algunos trámites. Todavía en tratamiento por el cáncer de pulmón que padeció, asiste con asiduidad a las reuniones del partido a nivel provincial o municipal, atiende sus “obligaciones familiares”, pasea y charla con amigos y cultiva su huerto. Y lleva la política en vena: ayer mismo comió con antiguos alcaldes.

Una pasión que no se le apaga y que, asegura, ha cultivado desde que se trasladó a Culleredo para dar clases en la Universidade Laboral. “Siempre he estado vinculado a Culleredo. Desde que vine a trabajar en la Laboral, luego fui presidente de la Sociedad Cultural, del equipo de fútbol de O Burgo y luego fui alcalde. No he vivido en otro municipio más que en el que nací y en éste. Y creo que le puse pasión a la labor que realicé como alcalde”, reflexiona.

De su trabajo en la Alcaldía, recuerda con especial satisfacción haber situado al Concello de Culleredo como “pionero” con la puesta en marcha del área de servicios sociales, algo “muy importante”, o la construcción de centros educativos. “Cuando entramos, había colegios con más calderos para recoger las goteras que alumnos en el aula. Y ratas en algunos barracones que no reunían las condiciones y los servicios necesarios”, rememora.

También se alegra de haber creado un local social en cada parroquia. “Cuando me presenté a las elecciones por primera vez, solo había dos centros sociales. En el resto de parroquias, había que hacer los mítines en bares o en la calle”, cuenta. La construcción de 900 viviendas sociales en Vilaboa por la Xunta “cuando era conselleiro Antolín Sánchez Presedo” para atajar un “problema de vivienda” figura también entre los “hitos” por los que se muestra tranquilo con su gestión en el municipio: “Creo que hicimos un buen trabajo”.

La gran espinita pendiente es el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), que dejó aprobado de forma inicial en 2013 y “con todos los informes favorables” y que lleva años bloqueado. “Hay que echarlo para delante. Había que hacer tres o cuatro correcciones que había pedido la Xunta y el resto estaba correcto. Hay que hacer un esfuerzo porque, aunque con el plan vigente se pueden hacer cosas, Culleredo necesita un plan general nuevo, adecuado a realidad actual”, sostiene. También le gustaría haber realizado los deslindes de los ríos para garantizar su protección y recuperar las márgenes para el disfrute vecinal.

Con el Gobierno local actual que dirige su sucesor en el cargo, José Ramón Rioboo, en minoría, considera que apartar “los egos y los caprichos y rencillas personales”, tanto por parte del Ejecutivo como de la oposición, es la clave. “Hay que negociar, buscar acuerdos”, defiende. Y en una visión más general a su partido, tiene clara la receta: “Hay que volver a la calle. Se están ocupando a veces instituciones pero falta un poco de trabajo de calle que antes sí había. Estar en contacto con la gente, escuchar los problemas y dejarse un poco de redes sociales y estar más en la realidad. Nuestra esencia está en la calle: ahí nacimos y ahí tenemos que volver”.

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