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Una mutua repite un contrato tras denunciar una aspirante que estaba “teledirigido”

Licitó la atención médica en “O Burgo”, A Coruña, Carballo y Arteixo, una aspirante impugnó el contrato ante el Tribunal Administrativo y antes del fallo ya lo paralizó al aceptar cambios

Imagen de archivo de  una atención médica en Culleredo. |   // LOC

Imagen de archivo de una atención médica en Culleredo. | // LOC

M. V.

culleredo

Una mutua de accidentes de trabajo sacó a contratación en febrero de este año el servicio de urgencias, atención ambulatoria y rehabilitación en los ayuntamientos de A Coruña, Carballo, Arteixo y “O Burgo” por un importe de 219.802 euros y un plazo de ejecución de un año. Este servicio hace tiempo que lo venía desarrollando una entidad pero al contrato se presentó otra aspirante, que impugnó esta licitación llevándola al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TAcGal) al considerar que estaba “perfectamente teledirigido”. La mutua, antes de que resolviese el tribunal, desistió del contrato y sacó una nueva licitación en cuatro lotes, de los que tres fueron adjudicados a la empresa que los gestiona hace años y un cuarto a la entidad que impugnó el contrato.

La nueva aspirante a este contrato alegó en su recurso ante el TacGal que una de las empresas que se presentaron a la licitación, una clínica, es la actual titular del servicio y su director médico es también el inspector médico para Galicia, Asturias y Valladolid de la mutua, “lo cual hace desconfiar profundamente del respeto a los principios de libertad de acceso, transparencia, no discriminación e igualdad de trato”. Alegó que “no parece muy normal que exista tanta vinculación entre una de las empresas que habitualmente se presentan a este tipo de concursos y la propia entidad adjudicadora, añadiendo que la clínica que lleva actualmente este servicio “comparte local” con la mutua en A Coruña.

Además de alegar este “conflicto de intereses”, apuntó el error de que la licitación decía O Burgo en lugar de Culleredo y añadió que en esta parroquia se ubica dicha clínica, que es “la única entidad que tiene” locales en todos estos municipios, por lo que afirmó que era un concurso “perfectamente teledirigido”. Apuntó también errores como permitir presentar proposiciones en papel, e impugnó la cláusula donde la mutua se reservaba el derecho de adjudicar contratos “que combinen lotes o grupos, porque evita la “independencia”.

La mutua expuso que “desconocía que O Burgo no tuviera la consideración de municipio”. Respecto a la cláusula de combinación de lotes, aceptó revisarla “en aras de garantizar que no existan dudas entre los distintos licitadores” sobre el respeto al procedimiento de contratación pública. También aceptó que se equivocó al permitir entregar documentos en papel. La mutua aceptó la mayor parte de los cuestionamientos pero el tribunal rechazó el recurso de la aspirante porque recurrió sin haberse presentado a la licitación (a la segunda sí fue) y porque ya no había objeto, al anularse la licitación.

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