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Antes que Inditex fue el balneario de Arteixo

El Concello busca recuperar la actividad termal de una de las edificaciones más emblemáticas de la localidad desde su fundación en 1760, que acogió a personalidades de gran prestigio, con un presupuesto de 2,5 millones de euros

Vista del balneario de Arteixo en la década de los 50. |  Ana del Río

Vista del balneario de Arteixo en la década de los 50. | Ana del Río

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Candela F. Roldán

Arteixo

El divulgador arteixano Xabi Maceiras cuenta que cuando les pregunta a los más jóvenes de la localidad por qué es conocido su concello todos dicen que por Inditex. Y razón no les falta. Pero antes que la multinacional textil, llegó el balneario, considerado uno de los puntos más emblemáticos de la localidad coruñesa desde su fundación en siglo XVIII. Adquirido en 2020 por el Concello de Arteixo gracias a una donación de tres millones de euros de la Fundación Amancio Ortega, se encargará ahora de recuperar su actividad termal con una inversión de 2,5 millones de euros.

Antiguo gerente, con los coches del balneario. |  Ana del Río

Antiguo gerente, con los coches del balneario. | Ana del Río

Y, aunque el lugar de Caldas, en latín «aguas calientes», da pie a pensar que sus precedentes son mucho más antiguos, la primera constancia documental que hay sobre el balneario data del año 1760. A raíz de ahí, el actual núcleo urbano arteixano, que es la unión de varias aldeas, creció a su alrededor. «Por aquí pasaron personalidades de renombre, la crème de la crème», sostiene Xabi Maceiras, que recoge buena parte de la historia de esta edificación termal en su blog Crónicas de Arteixo.

Entre estas personalidades se encontraba el exalcalde coruñés Alfonso Molina, que dejó su huella en un piano que albergaba el balneario grabando en él «Alfonsito Molina. 11 de agosto de 1921». «Todos lo hicimos de adolescentes, y él no fue menos», bromea Maceiras, que asegura que el complejo también funcionaba de hospital que acogía a la gente más humilde, condición obligatoria para poder explotar sus aguas.

Con el paso de los años, el edificio termal, que junto con el de Carballo era el único reconocido en toda la provincia, se convertiría en el centro de diversos hechos históricos, como el protagonizado por el general Juan Díaz Porlier que, cuando cumplía condena en el castillo de San Antón por expresar su protesta por la abolición de la Constitución de 1812, había solicitado por motivos de salud al Capitán General un permiso para pasar unos días en los Baños de Arteixo, donde ya llevaba unos días instalada su mujer Josefa Queipo de Llano. Y, tras nuevas peticiones a las autoridades militares de A Coruña, Porlier obtendría un nuevo consentimiento, esta vez para instalarse en Pastoriza, en la casa de campo de Andrés Rojo del Cañizal, lugar en el que prepararía el levantamiento del 9 de agosto de 1815 contra el gobierno absolutista de Fernando VII.

Por devoción

Una de las edificaciones más importantes vinculadas al balneario es su capilla, actual centro sociocultural gestionado por el Concello desde hace cuatro años. El historiador arteixano explica que fue construida en 1818 a causa de la demanda de los huéspedes del propio balneario. «Los que frecuentaban y se hospedaban allí hicieron mucha presión para tener una capilla, ya que eran grandes devotos», asegura el historiador de Arteixo.

Vuelta al termalismo

Está previsto que el Concello inicie las obras en uno de los edificios del balneario en 2025 con el fin de recuperar su actividad termal, suponiendo el gasto más cuantioso de los presupuestos municipales para el año que viene, con una partida de 2,5 millones. La reforma de la primera y la segunda plana se acometerá este año, por lo que las cuentas del Concello reservarán una partida de 750.000 euros para licitar estos trabajos, que se completarán con otros 360.000 en 2026.

La planta baja y los jardines ya se utilizan desde hace más de un año y medio como centro sociocultural con actividades dirigidas tanto a niños como a adultos y mayores. Las termas, tal y como explicó el Ejecutivo local, incluirán la recuperación de los tres manantiales de aguas mineromedicinales que tiene el balneario en el subsuelo, que se combinarán con servicios de spa.

Y es que, a fin de cuentas, el balneario adquirió una gran fama por las propiedades de sus aguas, que prometían curar la anemia, el reumatismo, las dificultades cardiacas y casi que cualquier dolencia, al menos física. «Ya contaba la leyenda que a un burro que no sabía rebuznar, natural de Ponte do Ba, y que iba todos los sábados a moler el maíz con su dueño a Caldas, un día, cuando volvía de moler, le entró sed, y al probar el agua se produjo el encanto», cuenta Maceiras, que dice que, nada más probarla, le entró un hipo misterioso y unas arcadas exageradas que lo transformaron en poco tiempo en un precioso caballo de negra crin. Ahora, al igual que le pasó al burro de Ponte do Ba, vecinos, visitantes y autoridades buscan que esas aguas, aunque no transformen burros en caballos, recobren la vida del balneario.

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