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OBITUARIO

Culleredo, su eterna pasión

Julio Sacristán supo darle a Culleredo el impulso que tanto necesitaba para resurgir de la parálisis urbanística, industrial, cultural y social

El periodista Francisco Gutiérrez y el exalcalde de Culleredo, Julio Sacristán, con el libro de memorias del exregidor.

El periodista Francisco Gutiérrez y el exalcalde de Culleredo, Julio Sacristán, con el libro de memorias del exregidor. / LOC

Francisco Gutiérrez, autor de las memorias de Sacristán

Culleredo

Por muchas circunstancias, Culleredo y Julio Sacristán de Diego son dos nombres unidos para la historia de un municipio que vivía un futuro incierto y que decidió crear un ayuntamiento moderno que superara la incertidumbre en la que estaba sumido. No era fácil creer que esto fuese posible. ¿Cómo iba a ser capaz de conectar este vallisoletano de cuna y recién llegado a tierras gallegas, con un pueblo desconocido para él tanto en sus costumbres como en su idioma? La incredulidad de muchos se fue transformando en confianza, fortaleza e ilusión a medida en que se iban adoptando muy acertadas decisiones en su gestión. Julio Sacristán supo darle a Culleredo el impulso que tanto necesitaba para resurgir de la parálisis urbanística, industrial, cultural y social.

A lo largo de estos años de gobierno, se experimentó un enorme cambio tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas. La evolución apreciada por todas las parroquias fue palpable, ya que pasaron a disponer en su totalidad de los servicios básicos, a disfrutar de un buen nivel de vida: agua, saneamiento, accesos, centros sociales, culturales y deportivos, colegios, etc. Todo ello en colaboración con las entidades vecinales que progresivamente se fueron creando.

La ordenación urbanística, con la aprobación del Plan General, fue importantísima, eliminando las industrias de la trama urbana para reorientarlas a los tres polígonos industriales creados. Tuvo el colofón con la reordenación urbanística de la Ría de O Burgo, que posibilitó que los cullerdenses y visitantes tuvieran acceso al mar y generando unos espacios verdes públicos muy importantes. Hoy en día, los disfrutan a diario multitud de personas, al que cabe añadir el paseo marítimo. No fue fácil, pero con planificación, trabajo y esfuerzo este reto fue posible.

El municipio de Culleredo desarrolló una política cultural de puesta en valor de los elementos endógenos, la cual ha permitido que hoy se disponga de varios museos, como La Torre de Celas, Muíños de Acea de Ama, Muíños do Rego da Xesteira, Jardín Botánico y Aula de la Naturaleza.

Fueron 34 años —1983-2017— llenos de trabajo, ilusión y cariño; de retos superados junto a la colaboración vecinal y el apoyo ciudadano. Una larga etapa de convivencia como vecino y como alcalde, unión que dio los mejores frutos para los cullerdenses y visitantes.

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