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Entrevista | Miguel Gendre Actor

«Reflexionamos sobre la pérdida en clave de humor»

Un viaje épico por los fiordos de Noruega permite al protagonista de ‘Tromsø’, la obra que acoge este sábado el auditorio de Gabriel García Márquez de Mera, explorar la idea de la pérdida a la vez que transita de su adolescencia a la adultez

Una de las escenas de la obra ‘Tromsø’. |

Una de las escenas de la obra ‘Tromsø’. | / Rocío Cibes

Oleiros

El auditorio Gabriel García Márquez, en Mera, acoge este sábado a las 20.30 horas la función Tromsø, de la compañía Morraoconto. El actor principal, Miguel Gendre, explica el porqué de una obra que explora la pérdida a través de un viaje épico por Noruega.

¿Qué se puede esperar el público de Tromsø?

Tromsø es una pieza que habla de un viaje que hace el protagonista tras darse cuenta de una pérdida en su vida. Toma la decisión de coger una planta y emprender un viaje al norte a deshacerse de esa pena que siente dentro. Es una reflexión sobre la pérdida que intentamos hacer en clave de humor.

Dentro de ese viaje épico que hace el protagonista, ¿por qué eligieron situarlo en Noruega?

Tromsø es un lugar con el que el director siente una conexión personal especial desde hace tiempo. Es el viaje metafórico al norte, para no perder el norte, hacia el que se dirige el protagonista en su odisea personal y particular. Un destino real pero también fantástico, repleto de todos estos elementos tan interesantes y repletos de simbología como son l aurora boreal o la noche polar. Pero, al mismo tiempo, es el viaje real hacia la madurez con todas las dificultades que eso conlleva. El kayak, a nivel escénico, es un elemento muy interesante en el que situarse para emprender este viaje en soledad y reflexionar. Esto también nos permitió tratar tema medioambientales como las interacciones entre veleros y orcas en Galicia.

¿De dónde viene la inspiración para tratar un tema que puede ser tan duro?

La inspiración parte de una reflexión que hace el director Rafa Martínez al escribir el texto. Este tiene algunos tintes autobiográficos, aunque bastante ficcionados. Parte de preguntarse cuál es la primera pérdida a la que se enfrenta una persona en su vida, qué es aquello que deja atrás. Está relacionado con la muerte, pero también habla de otro tipo de pérdidas, amigos, parejas... Aunque en el texto hay lugar para la esperanza

¿Cómo fue el proceso de trabajar entre los actores para dar vida a estas ideas?

El director es el que también escribe el texto, lo que fue una suerte a la hora de dirigir la obra. Partimos del texto, aunque después algunas escenas sufrieron modificaciones. Rafa quería, además, incorporar diferentes lenguajes, entonces llamamos a Esther Latorre, que es bailarina y coreógrafa y llevó toda la parte del movimiento. Fue un trabajo de ir indagando en este viaje a través del texto, el movimiento, la música y la emoción. El director también creó una serie de elementos de vídeo para apoyar el seguimiento de la historia. También utilizamos máscaras, hechas por Rafa Rey, para una de las escenas en las que el chico tiene un encuentro con dos orcas.

¿Cómo fue intentar encajar esos distintos lenguajes?

Fue un proceso en el que todos fuimos aportando nuestra visión acerca de lo que ya estaba construido. En un principio parecía que todo tenía un lenguaje más sombrío y ahí fue cuando entramos a jugar, por ejemplo, con la comedia, a través de ejercicios de improvisación. Conviven lenguajes como lo poético, el teatro más tradicional, el teatro de máscaras, la comedia, la danza... Tuvimos que buscar capas para que esta historia no fuese ni demasiado pesada, ni pareciese una parodia sobre la muerte. Es una obra curiosa en cuanto a la forma, que utiliza un lenguaje muy híbrido entre diferentes disciplinas, que no es lo habitual. Sensorialmente y a nivel visual es muy interesante de ver y creo a todo el mundo le puede tocar de alguna forma. Es muy universal.

La pérdida y la muerte están muy presentes tras la pandemia y los conflictos en el mundo. ¿Informó este contexto a la creación de Tromsø?

Sí, el germen de esta historia aparece precisamente en un contexto de pospandemia. En un momento muy oscuro donde la pérdida estaba muy presente para muchos de nosotros.

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