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La Valedora requiere «ya» a la Xunta el informe sobre el BIC de Corbeiroa

Los Vecinos de la Calle de la Obra denuncian que la Consellería «ignora» la obligación legal y amenaza con ir a Fiscalía| El Gobierno autonómico dice que está ultimando la documentación

Integrantes del colectivo vecinal junto al enclave de Sada. |  Iago López

Integrantes del colectivo vecinal junto al enclave de Sada. | Iago López

Sada

El conflicto por el abandono del BIC de la Batería de Corbeiroa continúa sin resolverse. La Valedora do Pobo ha vuelto a requerir formalmente a la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude la entrega inmediata del informe solicitado el pasado mes sobre la situación actual del enclave sadense.

Después de que la Consellería incumpliese el primer plazo para remitirlo, la Valedora ha emitido un segundo aviso recordando expresamente que la «remisión del informe es una obligación legal». La Asociación de Vecinos de la Calle de la Obra de Sada (AAVV da Obra), el colectivo que presentó la reclamación, considera «inadmisible y escandaloso» que la Xunta no haya presentado todavía el documento.

Los integrantes denuncian que la falta de respuesta demuestra «la ausencia total de voluntad política» para actuar ante el deterioro del enclave defensivo del siglo XVIII. El colectivo advierte además que, si la situación no se corrige en los próximos días, trasladará los hechos a la Fiscalía.

Respuesta de la Xunta

La Consellería sostiene por su parte que la respuesta será remitida en breve. «Siempre damos respuesta a los requerimientos de la Valedora do Pobo. En este caso se está ultimando el informe», afirma la Xunta.

Sin embargo, para los vecinos este argumento no justifica el silencio administrativo tras más de un mes desde el requerimiento. «La ley fija unos plazos que la Xunta conoce perfectamente y está incumpliendo», insisten.

Última intervención: hace casi una década

La asociación reclama que el espacio sea restaurado y abierto al público, tal y como recoge la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia, recordando que el acceso actual a través del Albergue Juvenil de Gandarío se encuentra limitado por horarios y, en la práctica, cerrado al público con cadena y candado.

La última intervención que se realizó en este enclave se remonta a 2016, cuando la Xunta realizó labores de limpieza y acondicionamiento que dejaron a la vista sus elementos, cubiertos ahora de nuevo por la maleza. «Un lavado de cara que no duró ni dos años», lamentan los vecinos de la Calle Obra.

Desde entonces, critican, «ni un euro más, ni una visita técnica. Solo burocracia y silencio». «Mientras tanto, el BIC se hunde», denuncian. En este sentido, la Xunta se comprometió a realizar mejoras en el entorno, aunque todavía no ha concretado los plazos.

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