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La primera cabina solar resiste al ocaso en el centro de Oleiros

Aunque sin servicio, su presencia no se ve de momento amenazada puesto que la compañía que la instaló no sigue activa

Cabina de teléfono solar en el centro de Oleiros.

Cabina de teléfono solar en el centro de Oleiros. / LOC

Oleiros

Hace muchos años que los teléfonos móviles empezaron a ganar terreno a los fijos. Antes de su irrupción, el fijo era el rey de la casa y también de la calle. La existencia de una extensa red de teléfonos públicos, durante muchos años bajo el monopolio de la empresa pública estatal Telefónica, facilitaba a los viandantes la comunicación con hogares o negocios desde casi cualquier lugar.

Con la liberalización del sector, hace ya tres décadas, llegó la competencia. Empresas como R comenzaron a ‘plantar’ sus setas en las aceras de la comunidad. Aún había muchas personas que las usaban, no sólo para llamar, sino también para mandar SMS, el antecesor de servicios de mensajería instantánea como Telegram o el Whatsapp.

Los primeros años del presente siglo, las empresas de telecomunicaciones siguieron apostando por el sistema. Es el caso de la empresa Telemo, que en el año 2006 fue pionera en el sector al instalar la primera cabina autosuficiente, alimentada por energía solar. La ubicación elegida, el centro de Oleiros, a muy pocos metros de la Casa Charry. Desde entonces, resiste en esa misma ubicación, aunque ya sin servicio.

La empresa que la instaló explicaba entonces por qué era diferente a las demás: la comunicación se efectuaba por las mismas ondas de los teléfonos móviles de entonces (GSM), por lo que no necesitaba cables, y se abastecía de la energía solar que le suministraba un panel incorporado que acumulaba en una batería.

Su instalación era muy sencilla, ya que no requería más que la preparación de una plataforma de base para fijarla a la acera. La intención de la empresa era instalar más de 80 por todo el país (también llegó a instalar una en Santa Cruz), pero el avance de la tecnología móvil dio al traste con sus expectativas.

El diseño de la cabina dista mucho del de aquella especie de armarios que tan bien retrató Antonio Mercero en 1972 en la película ‘La cabina’, protagonizada por José Luis López Vázquez, y que tanto angustió a usuarios y espectadores. Consta tan solo de una ligera solapa traslúcida que protege el dispositivo y que está rotulada en su lateral con el nombre de la compañía.

Eliminación o reutilización

En el caso de las cabinas de Telefónica, su desaparición de la vía pública fue una muerte anunciada ya en 2018, cuando el Gobierno, con el apoyo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) accedió a modificar el servicio universal de telecomunicaciones para suprimir la obligación de mantener las cabinas, un servicio de información telefónica para todos los usuarios, así como las guías telefónicas de uso público.

Aún así, tras varios indultos, las cabinas lograron sobrevivir hasta el año 2022, cuando Telefónica y el resto de compañías comenzaron a retirarlas de las calles para no tener que hacer frente a su elevado mantenimiento. Hubo alguna que logró sobrevivir, ya sin el aparato, como espacio de intercambio gratuito de libros. Es el caso, por ejemplo, de la cabina que se encuentra en Puerta de Aires, en A Coruña.

De momento en Oleiros nadie ha buscado un plan alternativo para esta cabina, toda una adelantada a su tiempo, que resiste a la espera de correr la mima suerte que sus compañeras o bien renacer con un nuevo uso. Esta podría ser su última llamada.

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