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Un alumno de Culleredo gana un concurso con la historia de su abuela tornera: «Cuando hice la entrevista con ella le brillaban los ojos»

Jacobo Barreira ganó el premio de 'Ponte nas ondas' por una fotografía de su abuela trabajando el torno mientras estaba emigrada en Alemania

Camila trabajando en la fábrica de Siemens en Alemania en1963. |  LOC

Camila trabajando en la fábrica de Siemens en Alemania en1963. | LOC

Culleredo

Cuando a Jacobo Barreira, alumno de Mecatrónica Industrial de la Universidad Laboral de Culleredo, le ofrecieron participar en el concurso de Ponte nas Ondas con una fotografía, él pensó primero de todo en su abuela Camila. Camila había emigrado con apenas 18 años a Alemania en los 60, a trabajar en una fábrica de Siemens en Colonia, donde era la única mujer que operaba el torno. Su fotografía haciendo estas labores y el pódcast hablando sobre ella con su nieto acabó ganado el premio en la categoría de enseñanza Superior.

«Yo ya sabía de la existencia de esta fotografía, si bien es cierto que no me acordaba de los detalles», explica Barreira, que procedió a entrevistar a su abuela para descubrir la historia detrás de la imagen.

Camila se fue de Ourense a Colonia en 1963, un viaje exclusivamente en tren y que duró unos tres días. No volvería hasta septiembre de 1966, cuando ya estaba embarazada de la madre de Jacobo. La fotografía fue hecha por uno de sus compañeros de fábrica.

En la conversación con su nieto Camila habla de las dificultades con el idioma, en aprender un oficio que continúa siendo tradicionalmente masculino y de lo feliz que fue haciéndolo. «Yo no sabía nada de alemán y el maestro no sabía nada de español», le dice a su nieto en la grabación. La ourensana explica que nunca antes se había de ocupado un torno, pero que poco a poco fue aprendiendo, al principio con piezas pequeñas y luego con elementos más grandes. «Me valoraban muchísimo. Todo lo que hacía yo siempre estaba bien hecho y contaban conmigo», le contó a su nieto.

«Cuando hice la entrevista con ella le brillaban los ojos, estaba sonriendo todo el rato porque estaba rememorando las anécdotas bonitas», afirma Barreira.

A pesar de todo, Camila se sentía insegura en su nuevo puesto de trabajo. «Yo solo tenía miedo de no dar el rendimiento, solo eso», admite y añade que las primeras semanas «lo pasó mal» por estar siempre pensando que «no daba la talla». Tener que despedirse de Alemania para volver a casa y criar a su hija fue algo agridulce. Su propio jefe le había pedido que se quedase. «Yo estaba feliz, paraba de trabajar solo para ir al baño y a tomar un café en la cantina. Estaba feliz con los compañeros, nunca tuve presión, nunca me maltrataron», dice Camila.

«Mi abuela es un ejemplo a seguir», señala su nieto. «Para mí es una inspiración y aunque cuando era más pequeño no le prestaba atención, ahora mismo soy más consciente de lo que me dice. Me doy cuenta que es una persona muy valiente, que siempre fue una mujer muy luchadora y eso se lo traspasó a sus hijas y nietos», confiesa el alumno de Culleredo.

Cuando su abuela se enteró de que le habían otorgado el premio se emocionó. «Me dijo ‘ay, qué bien que ganaste el premio, yo ya sabía que ibas a ganar’, y después me dio muchos abrazos», recuerda Barreira. La experiencia le ha servido no solo para aprender más sobre la emigración gallega, sino también para acercarse todavía más a su familia. «Cuando eres pequeño no te das cuenta de las cosas importantes que tiene que decir la gente mayor», apunta.

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