Arteixo ya huele a ‘fast food’, pero El Gallo de Oro seguirá cantando: "Esto es el futuro"
El histórico restaurante familiar, con más de 50 años de trayectoria, vive sus primeros días con un McDonald’s frente a él. Tras ceder unos 350 metros de su finca, los dueños creen que la convivencia entre ambos es «lo más natural del mundo» en los tiempos que corren

Carlos Morgade en su restaurante de Arteixo. / CASTELEIRO
El Gallo de Oro, en Arteixo, lleva más de medio siglo conquistando paladares en pleno centro del municipio y formando parte de los recuerdos de muchos coruñeses y foráneos que celebraron allí bodas, bautizos y comuniones, especialmente entre los ochenta y los noventa, y hasta bien entrados los 2000.

El Gallo de Oro y el nuevo restaurante de McDonald's. / CASTELEIRO
Gracias a su buen hacer y a sus sabores tradicionales, se ha ganado un lugar especial entre los vecinos de toda la comarca, llegando incluso a dar de comer a personalidades como los Reyes de España, el tenor Alfredo Kraus, Julio Iglesias o Camilo José Cela, entre muchos otros.
Convivir frente al McDonald's
Recientemente, el local ha comenzado a convivir con un McDonald’s en la parcela contigua, mientras mantiene su restaurante, su vivienda y un obrador de pastelería por encargo de la maestra pastelera Adriana Cabot. Todo surgió a raíz de una oferta de la multinacional para instalar su primer restaurante en Arteixo. «Primero tuvimos que pensar, masticar y digerir el proyecto, pero finalmente vimos que todo se presentaba a nuestro favor», explican los propietarios.
Tras analizar el estudio de implantación, decidieron ceder unos 350 metros cuadrados de su jardín y alquilar «un pedacito» de la parcela al gigante del fast food estadounidense. «Es absurdo negarte a lo evidente: vivimos en un mundo globalizado y no podemos darle la espalda a la realidad. Además, es una gran oportunidad de mercado», afirma Carlos Morgade, que representa la tercera generación al frente del histórico establecimiento.
"Es completamente absurdo hablar de rivalidad"
Pensar en rivalidad entre ambos locales es, según él, «completamente absurdo», ya que cada uno tiene un público distinto. Lo único que comparten ahora, además de terreno, es el párking. Morgade continúa el legado de sus padres, Rosa Míguez y Fernando Morgade, y de sus abuelos, Pepe Morgade y Fina Gestal, ofreciendo un menú de mercado de lunes a viernes, y eventos más íntimos, exclusivos y personalizados durante los fines de semana. En el interior no hay televisión ni máquinas de ningún tipo, excepto los electrodomésticos de cocina, porque lo que prima es la «tranquilidad» de los clientes. «Producto de calidad, buena atención y discreción».

El comedor de El Gallo de Oro. / CASTELEIRO
«Queremos que se sientan en casa y disfruten de una buena estancia así como una relajada comida como lo hicieron toda la vida», sostiene el hostelero. Asegura que «todo seguirá como hasta ahora» e invita a dejar de lado los prejuicios. «Aquí todavía sorprende ver un local como el nuestro al lado de una cadena de comida rápida, pero este es el presente y el futuro que se está dibujando en Europa y Estados Unidos», concluye.
Por eso, el Gallo de Oro, situado en una de las parcelas más cotizadas de Arteixo, pretende seguir escribiendo su historia, plato a plato, generación tras generación. Entre los aromas de la cocina tradicional y la presencia de nuevas oportunidades, el restaurante busca «seguir siendo un punto de encuentro de referencia, sin perder su esencia».
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