Mirtha Aranda, repostera de Arteixo: «Me despedí de mi país haciendo 2.000 panetones para mis vecinos»
Mirtha Aranda llegó a España en busca de una vida mejor, y gracias a su esfuerzo y pasión por la repostería logró abrir su propio negocio después de 20 años

Mirtha Aranda en su negocio de Arteixo. | Carlos Pardellas
Mirtha Aranda llegó hace dos décadas a España «por necesidad», en busca de «un porvenir mejor» y con el sueño de poder llegar a abrir algún día una pastelería como la que tenía su madre, en Paraguay. «Yo me crié en ella, e hice mi primera tarta a los 11 años», recuerda la repostera paraguaya afincada en Arteixo desde hace 15 años, que vio la oportunidad perfecta de abrir su propio obrador hace un par de años en la Avenida del Balneario cuando sus antiguos dueños dejaron el negocio.
«Estaba para mí, y no lo dudé», cuenta la emprendedora y artífice de Marilú Tartas, que puso el nombre de su madre al negocio en homenaje a su pastelería familiar, en la que asegura que aprendió «casi todo» lo que sabe. Después de dar sus primeros pasos en este mundillo de la mano de su madre, Mirtha decidió estudiar Panadería y Pastelería en Paraguay, y al venir a Galicia trabajó cerca de 20 años como empleada en diversos locales relacionados de la provincia hasta que pudo reunir los ahorros suficientes para crear su propio negocio.
«No fue fácil», dice la paraguaya, que recuerda que dejar su país fue una decisión «muy difícil», puesto que llegó a A Coruña con sus dos hijos pequeños y «una mano delante y otra detrás». «Me despedí de mi país haciendo 2.000 panetones para mis vecinos y después cerramos», afirma la pastelera, que dice que el amor por la repostería le viene de familia, y tenía claro que, «allá o acá» seguiría poniendo en práctica lo aprendido siempre que pudiese.
Su especialidad son las tartas, en las que experimenta con un sinfín de ingredientes y diseños personalizados para sus clientes, con especial protagonismo para los más pequeños de la casa. Pero eso no es todo. La paraguaya también se dedica a hacer repostería saludable con frutas y harina integral, bizcochos, croissants, cookies, muffins o roscones, entre otras opciones. Todo hecho a mano, y con elaboraciones únicas realizadas con «mucho cariño y con ingredientes de calidad».
Ahora celebra su segundo aniversario en Arteixo con todas las ganas focalizadas en seguir innovando y ofreciendo elaboraciones «originales» entre los vecinos de Arteixo y de todo el área. «Ya tengo una clientela fiel, y de hecho hay un vecino que viene cada día a por sus galletas saludables», dice Mirtha con orgullo, que cree que el mejor regalo es «ver que a la gente le gusta lo que haces».
Con una combinación justa de constancia, pasión y creatividad, no solo ha logrado consolidar su negocio, sino que también ha inspirado a otros a apostar por sus propias ideas. Cada tarta, pastel o galleta que sale de Marilú Tartas lleva consigo una historia de «esfuerzo y amor por la cocina», y la propia Mirtha asegura que cada sonrisa de un cliente es más valiosa que cualquier otro reconocimiento. Con planes de seguir creciendo y experimentar con nuevas recetas, la paraguaya demuestra que los sueños que se cocinan con pasión pueden florecer en cualquier lugar del mundo.
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