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Lorbé monopoliza la producción de mejillón para las fiestas navideñas: "En Galicia hay unas 3.300 bateas y aquí somos unas 100"

El cierre de los polígonos de bateas de la ría de Arousa por la presencia de toxina durante los últimos meses deja al puerto oleirense como principal productor de este bivalvo

Descarga de mejillón en el puerto de Lorbé |  LOC

Descarga de mejillón en el puerto de Lorbé | LOC

Oleiros

Los productores de mejillón del puerto de Lorbé, en Oleiros, han recibido este año su regalo de Navidad por adelantado. El cierre de los polígonos de bateas en la ría de Arousa, principal centro productor, ha dejado a las bateas de buena parte de la ría de Ares-Betanzos produciendo mejillón prácticamente en solitario durante la segunda mitad del año.

Los productores consultados por este medio reconocen que la campaña está yendo «estupendamente». «En Galicia hay unas 3.300 bateas y aquí somos unas 100. Somos la fea del baile, pero cuando solo queda la fea...», relatan. No obstante, son conscientes de que en cualquier momento la situación puede ser al revés.

Según los datos del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar), todos los polígonos de la ría de Ares-Betanzos están abiertos en la actualidad, la zona II, ininterrumpidamente desde el pasado mes de mayo. Respecto a las otras zonas de producción, los polígonos de la ría de Pontevedra siguen todos cerrados; en Muros-Noia, esta semana se abrieron dos de los cuatro existentes; en Vigo, desde esta semana ya están abiertos más de la mitad de los 13 que hay, mientras que en la ría de Arousa permanecen sin actividad 11 de los 27 polígonos, después de que esta semana se reabrieran cinco de ellos tras los últimos muestreos.

Todo hace pensar que en los próximos días se sume alguno más, lo que va a afectar a la cuota de mercado de la rada oleirense. Y es que la progresiva vuelta al trabajo de estas bateas hará que aumente la descarga de mejillón en el resto de puertos de la comunidad, una realidad que llevará aparejada también ajustes en los precios. Como vaticinaban los productores oleirenses, la situación empieza a cambiar, pero nadie les quitará lo bailado.

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