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La antigua planta de Biona en Nós cumple los 60 con su futuro en el aire

La instalación industrial, que abrió sus puertas en 1965 como pionera en la elaboración de piensos compuestos en Galicia, lleva desde marzo de 2022 cerrada y sin actividad

Instalaciones de la antigua fábrica de piensos Biona en San Pedro de Nós. |  LOC

Instalaciones de la antigua fábrica de piensos Biona en San Pedro de Nós. | LOC / LOC

Oleiros

La planta de piensos de Biona en San Pedro de Nós ha cumplido en este 2025 los 60 años de vida. Lo ha hecho sin celebraciones de ningún tipo, ya que lleva sin actividad dos años y medio. Su propietaria, la empresa DeHeus, dejó de fabricar piensos el 18 de marzo de 2022 y cerró definitivamente las puertas de la factoría el 31 de ese mismo mes.

La fábrica, convertida ya en un icono del patrimonio industrial de la comarca, abrió sus puertas un 4 de septiembre de 1965. El nombre de Biona le acompañó desde el primer día y hasta su cierre. Su puesta en marcha supuso una revolución para el rural gallego, ya que los piensos compuestos que se elaboraban en estas instalaciones fueron claves en la nutrición de los animales y, por consiguiente, para la modernización del sector agropecuario gallego.

El nombre de Biona trascendió más allá de su actividad. Su situación junto a la Nacional VI y lo sinuoso del trazado a su paso por el frente de las instalaciones, le valió a este punto negro de accidentes el apelativo de ‘curva de Biona’, una denominación que perdura hasta nuestros días, aunque el trazado fue rectificado en 2010.

Este cambio supuso, no solo la construcción de un segundo carril por sentido y la rectificación del radio de la curva para hacerla menos peligrosa, sino también la demolición de la antigua caseta de control de acceso a las instalaciones y de una construcción auxiliar.

En el año 2015, cuando la fábrica cumplía su medio siglo de vida, la holandesa DeHeus se hizo con la empresa tras adquirir Núter, resultado de la fusión en 2007 de Saprogal, fabricante de los piensos bajo la marca Biona, y una filial de Leche Pascual.

Ahora, el edificio espera por una nueva vida. Son varias las voces expertas que abogan por su conservación. Es el caso de Antonio Río, profesor en el departamento de Proyectos Arquitectónicos, Urbanismo y Composición de la Universidade da Coruña, que en una entrevista en este mismo medio señalaba que «conservarlo sería una gran oportunidad, ya que es un edificio con gran interés y un gran desconocido». Entre los posibles usos, citaba la posibilidad de convertirlo en un espacio expositivo. «Este tipo de arquitecturas es de muy fácil reconversión porque son espacios muy abiertos, tienen muchas posibilidades». Pero su situación en una zona de alto valor residencial, en la que se acaba de aprobar un desarrollo de 374 viviendas, hace que su futuro siga estando en el aire.

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