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Loureda dice adiós al «pan de siempre»: «Tuvimos mucho apoyo de grandes expertos y hasta recibimos una llamada de la BBC»

Emilio y Rosa Souto cerrarán el 2025 con la clausura de la Panadería Morales. Un emblemático negocio familiar que se fundó hace casi 70 años, y que traspasó fronteras gracias a su elaboración tradicional, siendo uno de los últimos obradores en los que el pan se hacía íntegramente en horno de leña

Rosa, Emilio y el hijo de éste, Simón, en la panadería Morales

Rosa, Emilio y el hijo de éste, Simón, en la panadería Morales / CARLOS PARDELLAS

Arteixo

La parroquia de Loureda, en Arteixo, dice adiós con el cierre del año a la Panadería Morales. Un emblemático negocio familiar fundado en 1959 por Emilio Souto Morales, un maestro panadero de gran vocación que decidió afincar su negocio en Arteixo hace ya 50 años.

Emilio legó todo su saber antes de fallecer a sus cuatro hijos, quienes, a lo largo de los años, fueron tomando el relevo y manteniendo viva la tradición familiar hasta el día de hoy. Ahora, los hermanos Emilio y Rosa Souto, los últimos al frente del obrador, se despiden de sus clientes este martes después de «toda una vida al servicio de los demás».

Así lo asegura Emilio Souto, que explica que el cierre está motivado por la enfermedad de su hermana Rosa. «Con su artritis era inviable continuar más tiempo, y a día de hoy es muy complicado encontrar a gente comprometida a aprender este oficio, que es muy sacrificado», sostiene Souto, que afirma que su forma de trabajar, a la «vieja usanza», requiere de mucha paciencia y saber hacer.

Un característico pan hecho en el horno de leña les ha forjado su fama durante todos estos años, en los que la familia no faltó a trabajar ni un solo día del año. Con un proceso total de unas diez horas, los panaderos se encargaban desde el amasado, la fermentación, la forma y la cocción, que dura unas dos horas, y luego se deja enfriando otras cuatro o cinco.

«Somos de los pocos de la provincia, sino los únicos, que hacemos el pan de forma completamente tradicional, sin máquinas, más allá de nuestro horno y nuestras manos», asegura el panadero, que dice que la despedida la vive con «mucha tristeza y vértigo», pero también con «ganas de descansar» después de todos estos años. Además de repartir sus barras, bollas y bases de pizza por toda la comarca, la panadería también había ampliado su red distribuyendo sus productos en distintos supermercados de la provincia desde hace una década. «Muchos vecinos nos han mostrado su pena por el cierre, pero es el momento de cerrar nuestras puertas», dice Emilio, que recuerda ahora ahora el refrán que le repetía siempre su padre: «Non pode ser o corvo máis negro que as ás», en referencia a que, todo siempre, es más llevadero de lo que uno se imagina. «Esperemos que así sea», concluye.

Su calidad y esmero sobrepasaron unas fronteras que la familia nunca había imaginado. «Pero lo más importante de todo es el cariño de la gente de aquí, de nuestros clientes fieles que no dejaron de confiar en nosotros ni un solo día desde hace muchos años», afirma Souto, que dice que siempre guardará el mejor de los recuerdos de sus vecinos.

«Tuvimos mucho apoyo de grandes expertos y hasta recibimos una llamada de la BBC»

Emilio Souto recuerda con especial cariño el apoyo recibido durante todos estos años por expertos y críticos gastronómicos como Jorge Guitián, Edu Lavandeira, o el fundador y presidente de Madrid Fusión, José Antonio Capel. «Sus reseñas y reconocimiento nos han ayudado mucho», sostiene el panadero arteixano, que dice que incluso recibieron una llamada de la BBC para hacer un reportaje sobre su negocio. «Al final no pudieron venir, pero nos habían contactado ellos», asegura Souto.

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