Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La escuela de teatro que formó a Judith Fernández cumple 20 años: «Cuando hice la primera obra en 2006 no pensé ni de broma que habría una segunda»

La compañía y escuela de teatro de Culleredo El Ruiseñor cumple este 2026 dos décadas desde que estrenó su primera función. En estos 20 años, su fundadora, Susana Crespo, que comenzó en el mundo de la moda, la ha convertido en una referencia de las artes escénicas en la comarca de A Coruña

Alumnos de El Ruiseñor en una clase de teatro musical con Susana Crespo

Alumnos de El Ruiseñor en una clase de teatro musical con Susana Crespo / Iago Lopez

Culleredo

El cantante Carlos Ares, la actriz de Rondallas Judith Fernández, Lucía Veiga... son algunos de los nombres que han salido de El Ruiseñor, la compañía de teatro de Culleredo que cumplió 20 años el pasado 8 de enero. Dos décadas en las que Susana Crespo, la fundadora y directora, revivió su ilusión por las artes dramáticas, y convirtió un proyecto pequeño en una escuela para artistas consolidados.

Crespo recuerda lo que precipitó el nacimiento del Ruiseñor: una pasarela. «Yo tenía un negocio, un comercio de moda infantil, y tenía allí también un taller de confección. Hacía pasarelas, pero en vez de hacer una normal tiré un poco de mis raíces teatrales e inventaba pequeñas escenas de teatro», explica. La directora nacida en Londres admite que tuvo siempre una conexión con el teatro, pero dice que, una vez volvió a España se dedicó a su segunda pasión, la moda.

Esa pasarela despertó en ella de nuevo «el gusanillo del teatro». «Decidí hacer una obra de teatro porque ya tenía la materia prima, que eran los chavales. Lo anuncié y se me presentaron 110, una barbaridad. Y de esos 110 seleccionamos a 70 y ahí nació la primera obra», recuerda. Con ella estaba su amigo y compañero Fernando Moares, el experto técnico y de luces que se acabó convirtiendo en el cofundador del Ruiseñor.

Los 70 participantes de esa primera función se quedaron a formar parte de lo que es hoy en día la compañía. «Cuando hice esa primera obra en 2006 no pensé ni de broma que habría una segunda», revela Crespo, que añade que, si siguió, «fue por los chavales, que me dijeron que no podía dejar esto aquí. En un principio era más la ilusión de ellos que la mía propia».

El Ruiseñor tardó en ser un proyecto a tiempo completo para la fundadora, que todavía seguía con su negocio. Pero cuantas más personas venían a ver las funciones, más se querían apuntar. «Yo no tenía capacidad para acogerlos a todos», confiesa, que dice que «llegó un momento» que tuvo que «decidir entre los dos amores».

Ahora la compañía cuenta con unos 500 integrantes y siete profesores a tiempo completo enseñan diferentes materias de artes escénicas en la escuela, que da sus clases en el Jardín Botánico de O Burgo. Fue en la enseñanza donde Crespo comprendió que estaba su verdadera vocación. «Lo que más me gusta del trabajo y donde más me di cuenta que esto era mi mundo es en la escuela», admite la directora de la compañía.

«Ver entrar una persona que te dice ‘yo nunca he hecho nada de esto’ y después de un tiempo ver salir un actor o una actriz increíble es donde tú te das te sientes satisfecha porque has formado parte de esa construcción», señala Crespo.

El éxito de la compañía cullerdense no hubiera sido posible sin la ayuda de los alumnos. «Los propios alumnos han participado con toda la construcción de la escuela, en todos los aspectos desde escenografías, pintar, cualquier cosa que hizo falta en el backstage...», destaca la fundadora.

Esta dinámica, en la que los propios alumnos ayudan a levantar la compañía, es un aspecto clave no solo a la hora de «crear familia» sino de hacerles ver a los actores la realidad. «Yo siempre les digo a ellos que la suerte no existe, que todo se consigue a base de trabajo. No hay atajos en el teatro», resalta Crespo.

Esta implicación es la razón por la que muchos exalumnos vuelven y recuerdan a su antigua profesora. Judith Fernández, una de las protagonistas de la película Rondallas, que todavía sigue dando clase en el Ruiseñor de vez en cuando y hasta la invitó al estreno de la película, confiesa Crespo. «A ver si la nominamos a un Goya, yo estaría encantada», dice.

Pero del Ruiseñor no solo han salido actores. El músico Carlos Ares estuvo vinculado a la compañía un tiempo y la fundadora llegó a dirigir alguno de sus conciertos. «Ya les digo, el aplauso más fuerte que escuchas en el público siempre va a ser el mío», recuerda la dramaturga.

A lo largo de estos años El Ruiseñor ha puesto en escena decenas de producciones. Para celebrar su vigésimo cumpleaños repetirán algunas de esas mismas obras, aunque adaptadas y más cortas. La casa de Bernarda Alba, Hansel, Delrevés o A xuntanza, son algunas de las historias que volverán este curso. Para cerrar el aniversario El Ruiseñor tiene planeado un «gran espectáculo». «Pero no va a ser como el del décimo aniversario, con 600 personas», advierte la directora.

Tracking Pixel Contents