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El Asteria, un clásico a 20 minutos de A Coruña, renace: nueva carta y el alma de un clásico en un antiguo marisquero

Tras cerrar en 2024, un histórico establecimiento de hostelería de Caión reabre en un espacio singular, integrado en una antigua depuradora con más de 40 años de historia

Guillermo y Mari Cruz Iglesias en su nuevo local de Caión.

Guillermo y Mari Cruz Iglesias en su nuevo local de Caión. / CARLOS PARDELLAS

El hostelero larachés Guillermo Iglesias vuelve a encender los fogones de uno de los clásicos del paseo marítimo de Caión,a 20 kilómetros de A Coruña. Un local de tapas con 25 años de historia que, después de cerrar sus puertas en 2024, ha regresado “más fuerte y con más ganas que nunca” a un escenario tan singular como simbólico: una antigua depuradora de marisco reconvertida en restaurante, integrada en la cetárea de Caión, con más de 40 años de historia.

Tras finalizar el contrato del anterior local, el Asteria reabre con más espacio y una oferta gastronómica ampliada, manteniendo intacta su esencia. Y aunque no fue sencillo hacer convivir la cetárea con el establecimiento, hoy ambos proyectos “se dan la mano”, tal y como explica su gerente. Aunque funcionan de forma independiente, Iglesias asegura que la huella de la cetárea se percibe no solo en el ligero sonido de fondo del agua que corre por las tuberías —y que transporta al cliente directamente al mar—, sino también en sus platos.

Guillermo y Mari Cruz Iglesias en su nuevo local de Caión.

Guillermo y Mari Cruz Iglesias en su nuevo local de Caión. / CARLOS PARDELLAS

“Ahora también tenemos marisco en la carta, y ya se están convirtiendo en platos estrella los arroces y algunos pescados frescos”, afirma Iglesias, que adelanta además que el Asteria prepara talleres de cocina en colaboración con la cetárea para que la gente aprenda a cocinar marisco.

“No hay que venir de postín para comerse un bogavante"

Tras un año de parón, Asteria ha recuperado al 75% de su plantilla, hasta sumar unas 15 personas. Al frente de la cocina está Mari Cruz Iglesias, hermana de Guillermo, que lo tiene claro: el objetivo es que el local sea tanto un lugar para tomar una tapa de tortilla después de la playa como para compartir un arroz con bogavante en familia. “No hay que venir de postín para comerse un bogavante”, sostiene.

El nuevo Asteria funciona desde primera hora del día: desayunos, comidas, meriendas, cenas y copas. Y sin reservas, como siempre. Entre los platos más demandados destacan el rape al albariño, el rape en salsa marinera y una sección de postres que se ha convertido en protagonista, con torrijas, helados caseros y una pequeña heladería integrada con marca registrada en el local: Yoomi.

Más de 600 personas en la inauguración

La respuesta del público ha superado todas las expectativas. El día de la inauguración, con alerta amarilla por temporal, pasaron por el local más de 600 personas. “Después de 25 años, podemos decir que el Asteria es una marca”, señala Iglesias con orgullo. Aunque Caión apenas supera los 600 vecinos censados, el restaurante vive del turismo y de una clientela que llega desde A Coruña, Arteixo, Carballo o Laracha, además de nuevas visitas atraídas por la recomendación boca a boca.

"Cuando nos propusieron venir, no lo dudamos"

Guillermo Iglesias y Toribio García.

Guillermo Iglesias y Toribio García. / C.F.R.

La otra mitad del proyecto la pone la cetárea, activa desde los años 80 y con 14 trabajadores. Su gerente, Toribio García, vinculado a las instalaciones desde hace cuatro décadas, valora la iniciativa como una evolución natural del espacio. “Esto era una depuradora muy grande que ya no nos compensaba mantener así. Cuando nos propusieron venir, no lo dudamos. Nosotros sabemos de marisco y ellos de hostelería, y la combinación está funcionando muy bien”, explica.

García destaca además el impacto laboral del proyecto: “Que casi treinta personas trabajen en el mismo edificio, en un pueblo tan pequeño como Caión, tiene mucho mérito”. Para él, la apertura del restaurante cumple también un deseo personal: “Mi padre siempre quiso montar aquí un restaurante y, de alguna manera, este proyecto lo ha hecho realidad, en lo que es casi nuestra casa”.

Identidad local y mirada al futuro

Todo en el nuevo Asteria respira tradición y territorio: mesas hechas con madera de bateas, lámparas creadas por un artista de Buño y una futura terraza de tarima de madera frente al mar. En el interior, unas gradas recuerdan las escaleras del antiguo local, donde solía sentarse la gente. “Muchos clientes cuentan que en el Asteria pasaron toda su infancia, y queremos que sigan creando nuevos recuerdos aquí”, resume Iglesias.

En uno de los espejos del local se lee una frase que describe el espíritu del proyecto: “Aquí onde morre o sol, nace o Asteria”. Un lema que define el regreso de los hermanos Iglesias, que aseguran que el nuevo Asteria vuelve “renacido de sus cenizas”, fiel a Caión y abierto a seguir evolucionando.

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