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Enrique Saavedra, autor del 'mirón' gigante que divisa el Atlántico desde Arteixo: "Lleva tres años sin acondicionamiento"

El creador de la obra de 3,5 toneladas 'El Monumento del Voyeur', construida hace 20 años en el paseo marítimo de Sabón, exige mejoras urgentes en la estructura

El 'mirón' del paseo marítimo de Sabón, en Arteixo, está «por los suelos». Así lo asegura el autor de la famosa escultura El Monumento del Voyeur u O Vixiador, Enrique Saavedra, más conocido como Chicheri, que se muestra muy apenado de que este peculiar catalejo con vistas al Atlántico —y una longitud de casi 15 metros y 3,5 toneladas— cumpla 20 años en un estado de «total abandono».

Esta estructura se construyó hace ahora dos décadas con el fin de conmemorar la senda azul, que recorre diferentes playas de la localidad arteixana a lo largo de más de cinco kilómetros y que cada año recibe a más visitantes.

Chicher enseña el estado de la escalera de la silla de la obra.

Chicher enseña el estado de la escalera de la silla de la obra. / Iago Lopez

«En verano a veces hasta hay cola para hacerse fotos desde la silla del catalejo», indica Chicheri, que afirma que la falta de mantenimiento de la obra pone en riesgo la seguridad de todos aquellos que se suben a ella a día de hoy.

Una silla de cinco metros de altura

El Monumento del Voyeur, fabricado en acero corten —un material especialmente resistente a la corrosión—, lleva «tres años sin acondicionamiento», tal y como señala el creador de este monumento, que cuenta además con una gran silla de acero galvanizado de cinco metros en su base a la que se sube por unas escaleras para que los visitantes puedan observar el horizonte a través de una lente que solo deja ver «un pedacito de mar y otro pedacito de cielo fundiéndose».

El autor explica que tanto el título como la forma de la escultura funcionan como una alusión a la conducta humana. A través de esta pieza, Saavedra invita a reflexionar sobre la tendencia a fijar la mirada en un único fragmento de la realidad —a modo de catalejo—, ignorando con frecuencia la amplitud y la complejidad del entorno que nos rodea.

Chicheri enseña el estado  actual de la obra.

Chicheri enseña el estado actual de la obra. / Iago Lopez

La escultura responde a un encargo de la Demarcación de Costas como parte de un plan de revalorización del litoral arteixano, conectando desde el arenal de Sabón hasta el de Barrañán y recorriendo así siete de las nueve playas del municipio.

El Concello de Arteixo, por su parte, afirma que está previsto llevar a cabo una actuación de acondicionamiento sobre el monumento en verano y explica que el óxido en la escalera se genera de forma frecuente por su proximidad al mar.

El artista madrileño recuerda que la silla ya suscitó el interés de los ladrones hace más de diez años. Y es que, tras cortar las patas con una radial, consiguieron llevarse la estructura para, según sospecha el escultor, venderla, debido al elevado valor que alcanza este material en el mercado. Fue entonces cuando el escultor optó por reconstruirla en hierro galvanizado relleno de hormigón líquido para evitar que pudiera ser sustraída de nuevo.

Algunos de los bancos situados al lado de la obra.

Algunos de los bancos situados al lado de la obra. / Iago Lopez

«Desde el primer momento me mostré muy dispuesto, porque el lugar me encanta. Tener una obra encima de este pedrusco, en un acantilado, no tiene precio», asegura el escultor, que demanda además mejoras en el mobiliario urbano del paseo. «Para tener una obra de esta envergadura hay que mantenerla», dice el autor, que clama para que O Vixiador siga siendo un catalizador que dé la bienvenida a todos aquellos que quieran asomarse a las puertas del Atlántico.

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