El “Meicendepoly” llega a su fin: Arteixo mueve ficha para fijar la frontera con A Coruña
El Concello llevará un nuevo expediente de deslinde al pleno de este jueves para poner fin a décadas de incertidumbre urbanística y vecinal, poniendo límites claros en Meicende, Nostián y Monte das Arcas, mientras también mira hacia Culleredo para resolver casas divididas

Letrero en Meicende que marca el límite entre Arteixo y A Coruña. / VICTOR ECHAVE
El límite que separa Arteixo de A Coruña, una demanda histórica que arrastra más de 40 años de discrepancias vecinales y políticas, podría tener los días contados. Así lo considera el Concello de Arteixo, que ha iniciado oficialmente un nuevo expediente de demarcación y deslinde, que se llevará al pleno de este jueves, con el objetivo de fijar las fronteras entre ambos municipios. Esta indefinición afecta directamente a ámbitos urbanísticos, registrales, catastrales, de prestación de servicios públicos y al ejercicio de derechos fundamentales, como el voto.
Tanto la Secretaría municipal como la Jefatura de Urbanismo y Medio Ambiente coinciden en señalar que la falta de delimitación genera una inseguridad jurídica “intolerable”, derivada de la incoherencia entre los distintos instrumentos cartográficos y administrativos.
El nuevo procedimiento contempla la creación de una comisión de deslinde, integrada por representantes políticos y técnicos de ambos Ayuntamientos, con posible participación de personas conocedoras del territorio y de los propietarios afectados, que deberá debatir la delimitación. La prioridad será fijar los límites definitivos en Meicende, la avenida de Nostián y el Monte das Arcas, donde la indefinición administrativa ha generado múltiples problemas.
Los más afectados por esta situación son A Zapateira, Meicende y Pastoriza, así como núcleos rurales intermedios como Monte das Arcas o Souto. En estas zonas es habitual que surjan incidencias en la gestión urbanística, con dudas sobre qué Concello es competente para planificar, conceder licencias, ejercer la disciplina urbanística o prestar correctamente los servicios municipales. Un ejemplo es el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) sobre la refinería de Repsol, que llevó a ambos Concellos a los Juzgados.
Calvelo ya marcó la línea con spray en 2009
Han pasado más de 15 años desde que el alcalde de Arteixo, Carlos Calvelo, decidió marcar con spray la línea que dividía los dos municipios, como señal de protesta para que A Coruña y Arteixo se sentasen a negociar la ubicación de la frontera. Por aquel entonces —en diciembre de 2009— Calvelo era secretario de la asociación vecinal San Xosé Obreiro de Meicende, colectivo que creó el Meicendepoly, un juego de deslinde con calles, empresas, servicios e incluso una cárcel.

Tablero del 'Meicendepoly'. / LA OPINION
El objetivo de este peculiar Monopoly era justo el contrario del original: abogar por buscar de forma conjunta una solución para los vecinos con carencias en transporte, equipamientos y servicios.
Pero A Coruña y Arteixo siguen jugando su partida al Meicendepoly, un conflicto que se intentó resolver en 1984, 2015 y 2017, sin que ninguno de esos intentos culminase en una delimitación definitiva. Ahora, Arteixo espera poner fin a la partida de una vez por todas.
También Culleredo, en el horizonte
Más allá del deslinde con A Coruña, el Concello de Arteixo mira también hacia Culleredo, donde persiste desde hace años una situación especialmente compleja: viviendas cuya estructura se reparte entre dos términos municipales. En algunos casos, una misma casa tiene parte de la edificación, el acceso o incluso dependencias interiores adscritas administrativamente a concellos distintos.
Esta anomalía genera problemas cotidianos para los vecinos: pueden pagar impuestos en un municipio y recibir servicios de otro, figurar empadronados en una administración distinta a la que les presta mantenimiento viario o alumbrado, o encontrarse con dificultades para solicitar licencias, ayudas o certificados oficiales. La situación afecta también a cuestiones básicas como el censo electoral o la asignación de centros educativos y sanitarios.
Desde el punto de vista administrativo, esta indefinición complica la gestión pública: el mantenimiento de infraestructuras, la recogida de residuos, la planificación urbanística o la intervención de los servicios de emergencia quedan a veces en un limbo competencial, con el consiguiente riesgo de duplicidades o, por el contrario, de ausencia de actuación.
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