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Dos miradas sobre lo cotidiano se encuentran en Arteixo: "Traemos una muestra arriesgada y diferente"

Los artistas Gabriela Laura Palumbo y Luis Barca reúnen más de 30 obras pictóricas y fotográficas en su primera exposición conjunta, 'Confluencia de miradas', que acaba de inaugurarse en el centro cívico cultural Manuel Murguía

Luis Barca y Gabriela Laura Palumbo con dos de sus obras.

Luis Barca y Gabriela Laura Palumbo con dos de sus obras. / CASTELEIRO

«Quisimos arriesgar y reunir nuestras obras para dar forma a una exposición muy íntima, en la que cualquiera pueda verse reflejado». Así define Gabriela Laura Palumbo, conocida artísticamente como Alma Inquieta, Confluencia de miradas, la muestra que acaba de inaugurar junto al fotógrafo Luis Barca, que puede visitarse en el centro cívico cultural Manuel Murguía de Arteixo hasta el 28 de febrero.

La propuesta nace del encuentro entre dos lenguajes aparentemente opuestos: el universo barroco de Palumbo, y la mirada sobria y más contenida de Barca. Juntos construyen un recorrido compuesto por más de una treintena de obraspictóricas y fotográficas— que exploran la condición humana a partir de pequeños gestos y escenas cotidianas.

«No me interesan los grandes escenarios; mis fotografías surgen de instantes del día a día que solemos pasar por alto por la prisa de la vida moderna», explica el fotógrafo de Ordes. En esta exposición reúne una veintena de imágenes captadas a lo largo de los últimos tres años en distintos puntos de Galicia. «Personas que me causaron algo o momentos que me inspiraron», cuenta.

Palumbo, por su parte, destaca la fuerte conexión entre ambas propuestas artísticas. «Las dos miradas se detienen en lo que se oculta detrás de lo cotidiano», señala la creadora argentina afincada en Culleredo desde hace cuatro años. Su obra invita a atender al «rugir interior de esas emociones que todos llevamos dentro y que a menudo permanecen adormecidas».

De la acuarela al collage y hasta la escultura

La artista trabaja con una combinación de técnicas que refuerzan el carácter expresivo de sus piezas. «Utilizo desde acuarela hasta collage, e incluso escultura. Todo en un mismo lienzo», explica. La naturaleza y el mundo animal son algunas de sus principales fuentes de inspiración, presentes tanto en las formas como en los materiales.

Confluencia de miradas no ofrece lecturas cerradas, sino que plantea un diálogo abierto con el espectador. Las fotografías de Barca capturan escenas diarias que, observadas con detenimiento, revelan una intensa carga emocional. Desde un hombre caminando por la calle hasta el caer de una goa. Frente a ellas, las obras de Palumbo irrumpen con texturas casi escultóricas y destellos dorados que apelan a lo sensorial y a lo físico. De ese contraste surge un relato compartido sobre la experiencia de «sentir en lo cotidiano».

Lejos de los formatos expositivos tradicionales, la muestra propone «desacelerar y mirar con calma. Naturaleza, luz y sombra, fantasía y realidad se combinan para transformar lo habitual en íntimo», tal y como afirma Palumbo.

El resultado es una propuesta diferente en la que dos disciplinas dialogan con una esencia común. «No es una unión convencional, pero ahí reside precisamente su fuerza», afirma Palumbo, que dice que la exposición es «una invitación a detenerse y sentir». Una idea que comparte Barca, que asegura que el objetivo es «aprender a mirar con más atención y más pausadamente», descubriendo aquello que normalmente permanece invisible. El espectador se convierte así en parte activa del recorrido, construyendo su propia lectura a partir de sus creaciones.

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