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LP45: el club que convirtió A Coruña en un templo de la electrónica en los 90

Cientos de jóvenes crearon recuerdos inolvidables en esta discoteca mítica, que cesó su actividad en 2016

Personas de fiesta en una discoteca.

Personas de fiesta en una discoteca. / LOC

Antes de que la Sala Pelícano y la Inn Club coparan la mayor parte de la oferta nocturna de urbe, las salas de fiesta de la comarca eran las que llevaban la voz cantante. Los últimos tres días de la semana se convertían así en un ir y venir de buses que salían de la ciudad y se dirigían a los principales locales del momento, como El Bosque —un templo de los viernes de los 90 que hoy se encuentra abandonado—, o la discoteca Party de Carral, la meca de los domingos.

Pero era los sábados, la noche grande de fiesta, cuando los coruñeses peregrinaban a uno de los clubes más legendarios de la provincia. Con sus más de 900 metros cuadrados y su potente oferta musical, LP45 marcó a toda una generación de jóvenes, que gastaron su pista durante años bailando hasta bien entrado el día siguiente.

En más de un álbum de fotos sale recortada, probablemente, la silueta de su icónico letrero de neón, con el dibujo del vinilo que bautizó al establecimiento. Debajo, dos grandes columnas anunciaban la promesa de una noche de diversión y copas, con música especialmente escogida para los amantes del tecno y de la salsa.

Recordando LP45, el templo del tecno en la A Coruña de los 90

Esta emblemática discoteca de los 90 recibía a coruñeses de todas partes de la provincia. Carralenses, compostelanos y, por supuesto, coruñeses, peregrinaban a LP45 atraídos por sus pinchadiscos y sus dos ambientes diferenciados, que permitían mover las caderas al son de distintos estilos musicales.

En la pista central —la de mayores dimensiones—, reinaba la música electrónica, con la que se pulverizaba el suelo a fuerza de saltos. Los que preferían sonidos más sinuosos solo tenían que subir por la escalera doble que dominaba el establecimiento y acceder al piso de arriba, en el que imperaban los ritmos latinos.

A lo largo de toda la era dorada del local —que duró desde finales de los 90 hasta mediados de los 2000—, fueron cientos los jóvenes que descansaron sus pies en los sofás que circundaban la zona de baile, agotados por las sesiones maratonianas de música. Algunas de ellas fueron especialmente memorables, como las de DJ D'Agostino, que hizo una actuación inolvidable en noviembre de 2005 ante una sala completamente abarrotada.

Se trataba, en realidad, de la tónica habitual de la discoteca, por la que llegaron a pasar todos los grandes del momento. El Canto del Loco —que presentó su mítico Zapatillas—, Herdeiros da Crus o el grupo alemán Scooter fueron solo unos pocos de los que tocaron en este club histórico de Ordes, famoso también por sus espectaculares fiestas temáticas de carnaval y sus fines de año épicos.

El fin de una era para los millennials

Desde que abrió sus puertas en febrero de 1990, la discoteca LP45 fue un éxito rotundo. Un auge que mantuvo incluso después de mudarse a un local cercano, siete años más tarde, llevándose consigo a una legión de fans que veían la sala como el auténtico templo del ocio nocturno de A Coruña, con permiso de otros emblemas de la urbe como Punto 3.

Su actividad encendió la mecha de lo que más tarde se conocería como la movida de Ordes, con alrededor de una decena de autobuses circulando entre A Coruña y Ferrol el fin de semana para trasladar a jóvenes deseosos de pasarlo en grande. En 2005, aprovechando la gran insonorización que poseía, la sala empezó a compatibilizar sus fiestas del fin de semana con su uso como plató televisivo, un equilibrio que se acabó volviendo difícil de mantener con el paso de los años.

En 2016, ya con la ola del ocio en la zona bastante mermada, los propietarios de LP45 —Manolo López y José Vázquez—, decidieron poner punto y final al establecimiento y bajar la verja de una de las discotecas más importantes de A Coruña. Actualmente, el local es la sede de Tex45 Produccións, donde los focos de televisión sustituyen a las brillantes luces de colores que antes iluminaban la pista.

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