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El abandono cambia pero persiste: "Hay una mayor conciencia de que un animal es perfectamente capaz de readaptarse"

Apadan, la protectora de animales de Culleredo, se hace cargo de más de 60 perros en sus instalaciones. Su presidenta, María Díaz, afirma que el abandono continúa siendo un problema pese a los cambios instaurados tras la ley de bienestar animal

Dos de los perros recogidos por Apadan en el último mes

Dos de los perros recogidos por Apadan en el último mes / LOC

Culleredo

A pesar de las campañas de concienciación, el abandono de las mascotas persiste, pero con nuevos cambios en cómo se lleva a cabo. “Ahora mismo tenemos alrededor de unos 62 perros en el refugio”, dice María Díaz, la presidenta de la protectora Apadan, de Culleredo. “La cifra es más baja que otros años, pero no porque haya menos abandonos”. 

Díaz explica que tras la aprobación de la ley de bienestar animal se prohíbe que un particular recoja a un animal y lo lleve al refugio por propia voluntad. En cambio, ahora, los ayuntamientos son los que se hacen cargo de estas mascotas. “Mucho del porcentaje de perros que aparecen por ahí, a priori se llevan a perreras, ya no acaban en protectoras como antes”, apunta la presidenta. 

Lugares como Apadan se han convertido en sitios donde terminan las mascotas de las que los dueños ya no se pueden hacer cargo, o animales rescatados en intervenciones sociales graves. 

La protectora cullerdense afirma que de estas últimas suele haber unas siete u ocho operaciones al año, pero que siempre suponen un esfuerzo para las protectoras, porque suelen ser animales que no están castrados y, por lo tanto, hay varios de los que hacerse cargo. 

Apadan recibió el pasado mes de enero siete cánidos tras una actuación de servicios sociales en un ayuntamiento de la zona. “El estado de los perros era terrible”, dice la presidenta, que añade que los dos cachorros que recibieron llegaron con mordiscos por todo el cuerpo, mientras que los adultos estaban repletos de sarna. Aunque estos perros no estaban siendo maltratados, su situación física hace que permanezca en las instalaciones de Apadan varias semanas hasta que puedan ser reeducados y estén listos para ser adoptados.

Hacerse cargo de animales en ese estado supone un gran esfuerzo económico para la protectora, que sufraga los gastos veterinarios de los tratamientos de los perros enfermos, así como los alimentos o las esterilizaciones. “Para una asociación pequeña como la nuestra, eso hace que hayamos cerrado el mes en números rojos”, destaca Díaz. Para organizaciones como la suya, que sobreviven sobre todo a base de donaciones, eso implica aumentar la cuota a los socios y pedir más aportaciones. 

Cambio de actitud

A pesar de todo, Díaz destaca que la sociedad sí ha cambiado su actitud con respecto a los animales que se encuentran en las protectoras. “Hay una mayor conciencia a favor de la adopción”, afirma la presidenta de Apadan, que destaca que, además lo que se busca ha cambiado también. 

“Al principio el perfil más claro era de perro de cinco años, ahora esa tendencia ya no es tan clara. Interesa más un carácter concreto– que se lleve bien con los niños, que sea tranquilo, o que sea energético– más que la edad. Es un segundo paso en la evolución de la mentalidad”, explica. 

Los perros adoptados se han quitado también el estigma de animales peligrosos, conflictivos o difíciles. “Hay una mayor conciencia de que un animal es perfectamente capaz de readaptarse y acostumbrarse a una segunda oportunidad”, dice Díaz.

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