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Entrevista |

Jesús Berzosa, CEO de Coventina Renovables: «El agua potable de A Coruña no corre peligro con la central reversible de Meirama»

El responsable de la empresa que impulsa el proyecto confía en recibir este año el visto bueno ambiental para iniciar las obras en 2028

Jesús Berzosa, responsable de la empresa Coventina Renovables.

Jesús Berzosa, responsable de la empresa Coventina Renovables. / CARLOS PARDELLAS

Cerceda

¿Qué supone para Coventina haber ganado el nudo de transición justa Meirama 220 kV?

A diferencia de lo que algunos creen, esto no se inventó ayer. Empezamos a trabajar en este proyecto en 2021, y haber ganado el nudo es un hito clave porque da viabilidad real al plan. Queremos llevar a Cerceda una central reversible, un sistema de almacenamiento que consistirá en el bombeo de agua a una cota superior que, cuando haga falta, la devolveremos turbina mediante para aportar energía a la red. En una zona donde cerró una térmica, como es el caso, la estabilidad de la red se vuelve especialmente importante, y los proyectos renovables como este son fundamentales.

Pero también se han encontrado con la reticencia de diversos colectivos y entidades locales, a los que les preocupa el posible impacto de la central en el agua potable.

El agua potable de A Coruña y de su área no corre peligro, porque el fondo del lago no se va a tocar en absoluto, ya que el proyecto está diseñado para no alterar el agua que alimenta Cecebre.

¿Y los metales pesados del agua del lago no estarán involucrados en el proceso del bombeo?

Para nada. Los lagos mineros se caracterizan porque, al llenarse, el agua suele disolver metales de las paredes y del terreno. Esa agua se vuelve más densa y se queda en el fondo, sin mezclarse. El lago de Meirama es muy profundo, con unos 200 metros de profundidad, y la capa que podría suponer un problema está a unos 140 metros por debajo de la superficie.

¿Cómo garantizan que la central no remueva el fondo?

Porque no actuamos a esa profundidad. Nosotros trabajaremos en los 50 metros superiores. Además, los estudios realizados sobre las corrientes generadas indican que su influencia se quedaría aproximadamente a 60 metros, es decir, muy por encima de esa capa profunda. No llegamos ni de cerca al fondo.

¿Se producirá algún cambio con respecto al agua que llega a Cecebre?

El sistema de canales y esclusas está pensado para que los flujos hacia Cecebre se mantengan exactamente igual que hoy. No se modificará ni la cantidad ni la calidad. Y, para dimensionarlo, moveríamos menos de cinco hectómetros cúbicos frente a un lago de alrededor de 145, es decir, menos del 3% del volumen total. Es, por decirlo de forma gráfica, como añadir un chorrito a una bañera muy grande.

Entonces, desde el punto de vista medio ambiental, ¿diría que los vecinos pueden estar tranquilos?

Pueden estarlo, y no solo por el asunto del agua. Una vez terminada la obra el impacto visible será mínimo, ya que gran parte de la actuación es subterránea. Pero no queremos quedarnos solo en cumplir con lo ambiental. Llevamos tiempo diseñando proyectos asociados con el territorio: por ahora con el Concello de Cerceda, pero nuestra intención es ampliar colaboraciones con otros Ayuntamientos de la zona.

¿Qué notarán primero los vecinos? ¿Cuál será el impacto más inmediato?

Lo primero será la propia obra, porque será una actuación de largo recorrido: hablamos de un mínimo de cinco años. En ese periodo, una parte muy importante de la inversión se quedará en el territorio. Más de 200 millones de euros repercutirán directamente en empresas y actividades económicas del entorno. No les daremos dinero en un sobre claro, pero sí significará contratos, empleo, proveedores, hostelería, alquileres y servicios. En la fase de construcción calculamos unas 300 o 400 personas trabajando. Proyectos de esta dimensión hay muy pocos en España, y cuando se ponen en marcha, el impacto se hace muy evidente.

En cuanto al programa de formación de 67.500 horas para 450 personas. ¿Qué especialidades incluirá y quién podrá participar?

Serán itinerarios vinculados a energías renovables y economía circular, enfocados a perfiles con salida real: electricidad, fotovoltaica, operación y mantenimiento y automatización. La condición para participar es clara: ser residente en Cerceda, Carral, Tordoia, Ordes o A Laracha. El objetivo es revitalizar la economía local tras el cierre de las térmicas, aportando formación útil y aplicable.

La inversión del proyecto supera los 440 millones de euros. ¿En qué se destinará la mayor parte del presupuesto?

Principalmente en obra civil. Y aproximadamente un tercio irá destinado a equipos. Es un gran complejo subterráneo que requiere excavaciones, hormigonados y una ingeniería muy exigente. Además, hemos previsto medidas preventivas y correctoras desde el inicio. Y hay una idea de fondo importante: no solo ejecutar la central, sino mejorar el entorno del lago. Queremos ponerlo en valor como ecosistema. A día de hoy es un sistema pobre, poco evolucionado y descompensado, y creemos que puede mejorar mucho.

¿Cómo se puede mejorar un lago como el de Meirama?

Llevamos dos años estudiándolo con apoyo de la Universidade de Santiago de Compostela, porque esto hay que dejárselo a los expertos. Por un lado, queremos favorecer que las aves acuáticas encuentren un lugar más adecuado para vivir. Y por otro, mejorar las condiciones para las poblaciones de anfibios, que ahora lo tienen difícil porque las pendientes son muy verticales y el espacio útil para zonas someras es muy reducido. Estamos perfilando actuaciones como islas artificiales en zonas aptas y un sistema de charcas satélite para crear zonas someras que hoy prácticamente no existen. Los anfibios necesitan esas láminas de agua poco profundas para reproducirse, porque ahora mismo están muy concentrados y lo tienen complicado.

Actualmente existe una zona habilitada como playa. ¿Se mantendrá?

Sí, y de hecho se mejorará, porque los accesos son complicados. Para ello crearemos una ruta directa entre la parroquia de Meirama y la playa, mediante un corredor ecológico de algo más de un kilómetro. Y queremos que ese entorno sirva también para proyectos de educación ambiental, con actividades para escolares.

También han anunciado 2.000 kW de autonconsumo para viviendas y edificios municipales.

Esto partió del Concello de Cerceda. Estudiamos cómo desarrollar el autoconsumo para unas 13 instalaciones municipales. A partir de ahí, el Concello tendrá sus propios planes y nosotros no nos limitamos solo a esta medida: lo importante es que el proyecto tenga retorno local y acompañe el desarrollo del municipio.

¿Cuándo prevé que podría estar en funcionamiento la central?

El calendario depende de la viabilidad económica y de los permisos, pero, si todo va bien, confiamos en obtener el visto bueno ambiental a finales de año o principios del que viene. El horizonte que manejamos es iniciar las obras en el verano de 2028 y finalizarlas definitivamente en 2033.

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