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Tacones en la mano y 'eurochevas': lo que Chevalier dejó en la memoria de A Coruña

La mítica discoteca de Santa Cristina, un clásico de la noche de los domingos, cerró sus puertas hace ya casi una década

Una de las entradas de la antigua discoteca Chevalier.

Una de las entradas de la antigua discoteca Chevalier. / LOC

Durante más de veinte años, en Santa Cristina daba la sensación de que nadie madrugaba los lunes. Y es que los domingos no eran para descansar, sino para salir de fiesta, ya fuera en Bambina, en Brothers o en uno de los referentes de la noche coruñesa, Chevalier, un faro de música y diversión para los jóvenes de los 80, los 90 y principios de los 2000.

Si los viernes eran para ir a El Bosque y los sábados le tocaba el turno a LP45, el broche de la semana tenía lugar, sí o sí, en este icónico pub de Oleiros. Sus casi 1.300 metros cuadrados, con acceso múltiple por dos calles, aparecen en las anécdotas de juventud de una buena parte de los coruñeses, que bailaban en su pista sin pensar en el despertador que sonaría a la mañana siguiente.

Chevalier, el templo del ocio de los 90 en Santa Cristina

Cartel de 'Sutidor', rescatado de la antigua discoteca Chevalier

Cartel de 'Surtidor', rescatado de la antigua discoteca Chevalier / Iago López

Aunque la discoteca cerró sus puertas en 2017 y salió a subasta en 2023, son muchos los que aún conservan su recuerdo nítido en la memoria. E incluso alguna de sus eurochevas, las monedas que el pub acuñó en los 90 y a las que había que echar mano en la barra para conseguir una consumición.

No fue esta la única innovación de este histórico local de ocio de Santa Cristina, famoso por sus barras libres en Fin de Año, sus concursos de DJs y sus fiestas temáticas. La discoteca también fue pionera en las competiciones de drag queens, en una época en la que la cultura drag estaba lejos de la exposición alcanzada a partir de programas como RuPaul's Drag Race.

La idea era, desde el principio, ofrecer una forma distinta de diversión, en la que cabían desde gogós hasta despedidas de soltero o conciertos de reconocidos cantantes a nivel nacional. Así, en la sala actuaron figuras como Camilo Sesto, Los Cardíacos o Los Panchos, y también artistas dosmileros como David Civera y su mítica Que la detengan.

Los valientes que se quedaban hasta el cierre salían con los tacones en la mano al ritmo del Viaje con nosotros de la Orquesta Mondragón. La magia se quedaba al otro lado de la puerta hasta la próxima gran noche de ocio, cuando la música revivía en los altavoces y una cuadrilla de empleados volvía a hacer rebosar las copas.

La muerte de un icono

Aunque discotecas como Party, en Carral, podían hacerle la competencia, muchos de estos pubs míticos coruñeses acababan integrados en una misma ruta. Los jóvenes con más aguante podían recorrer A Coruña, Carral y Oleiros en un mismo día, para rematar la jornada en la pista de la sala ideada por el ya fallecido empresario Ángel Canle.

El nombre que escogió, basado en Maurice Chevalier -un intérprete de musicales popular en los años 30-, fue un buen augurio para el local, que reunía a cientos de personas los fines de semana. Sin embargo, los problemas vecinales que provocaba el ambiente festivo en la zona y los propios cambios en el ocio nocturno acabaron tumbando este templo de Santa Cristina, que tomó primero la decisión de abrir solo durante el verano y terminó echando el cierre por completo.

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