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Nathalie Delgado, vecina de Oleiros: "Mi perro me desfiguró la nariz y ahora tengo que vivir con él"

Esta residente en Mera sufrió el ataque de su perro en mayo de 2025, un incidente que le desfiguró la nariz y la obligó a pasar por una operación. Ha intentado deshacerse del animal, pero no ha podido

Nathalie Delgado, con su perro.

Nathalie Delgado, con su perro. / Iago López

Oleiros

Nathalie Delgado es vecina de Mera. Llegó en 2017 a la parroquia de Serantes procedente de Vigo. Venezolana de nacimiento, lleva en España desde 2004 con su familia, pero la fecha que tiene marcada ya para siempre en su cuerpo es la de mayo de 2025, cuando su perro le atacó y le desfiguró la nariz.

Lo que peor llevan tanto la mujer como el can es la convivencia después del incidente. "Tratamos de dormirlo, pero no se pudo. Trajimos a un etólogo e incluso intentamos que se lo llevasen a un refugio, pero tampoco lo aceptaron porque no éramos personas vulnerables, así que tengo que tener a mi agresor en casa", lamenta Nathalie, que explica que ahora el perro, que llevaba 6 años viviendo dentro de casa con el matrimonio y sus seis hijos, duerme fuera, en el jardín. "Yo le sigo teniendo cariño, pero tiene que estar fuera de casa. Está deprimido y a mí también me da pena porque sigue siendo mi perro".

Casi un año después, Nathalie no sabe explicar muy bien lo que pasó. "Llevé a uno de mis hijos mayores a la parada del bus. Estaba desayunando con mi hija y mi madre, y el perro puso las patas en la mesa. Al poner la cara frente a él para bajárselas, me atrapó la nariz", relata. "Después entré al servicio y me miré, pero lo que vi no lo recuerdo. Lo borré", afirma.

"Al parecer el problema es la mezcla de razas"

"Fue muy traumático todo", señala Nathalie, que aun así no deja de mostrar cariño por su mascota. "Tiene años conmigo y es muy cariñoso. Es una mezcla de labrador con palleiro. Lo ves y parece un labrador, pero al parecer el problema es la mezcla", explica la afectada.

Hoy, las cicatrices apenas son visibles. "Al principio me dijeron que iba a tener varias operaciones, pero al final, afortunadamente solo fue una". "Menos mal que tenemos una excelente Seguridad Social que hicieron muy buen trabajo con mi nariz", reconoce agradecida.

Aun así, admite que "la primera vez que me vi tras la operación, lloré". "Los médicos decían que iba bien, pero yo no lo veía así", cuenta Nathalie, que todavía se recupera del trauma de verse la nariz desfigurada. "Fueron meses duros, pero ahora me encuentro bien", afirma, "y tengo que agradecérselo a la Unidad de Quemados del Chuac, que hicieron un trabajo fenomenal y se portaron genial conmigo", insiste Nathalie.

Tras la operación tuvo que estar a tratamiento psicológico, igual que su hija menor, que presenció la dramática escena. Poco a poco van recuperando la normalidad. Ella ya tiene ganas de volver a trabajar en la confección de ropa infantil tradicional personalizada. Trabaja desde casa, es totalmente autodidacta y está muy solicitada dentro, pero sobre todo fuera de nuestras fronteras.

A causa del accidente se tuvo que dar de baja como autónoma. "Sigo manteniendo mis redes y mi página web porque pienso volver a engancharme con esto", asegura Nathalie, que se define como una persona muy activa. "Necesito estar haciendo cosas". Su previsión es que a mediados de este año o hacia el último trimestre pueda retomar la actividad, centrarse en sus tareas y tratar de dejar atrás para siempre el incidente que ha condicionado este último año.

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