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Marta Grela, podóloga en Cerceda y voluntaria en África: "Paso mis vacaciones ayudando a los que más lo necesitan porque no todo es el dinero"

La coruñesa lidera junto a otras cuatro compañeras la ONG Equipo Nómada, compaginando su clínica en la localidad con expediciones sanitarias para erradicar patologías como el pie zambo en diversas comunidades en riesgo de exclusión

Marta Grela durante un voluntariado.

Marta Grela durante un voluntariado. / LOC

Cerceda

Desde que puso el primer pie en Marruecos, Marta Grela entendió que su labor como podóloga no tenía límites. Cuando llegó a África por primera vez en 2016 como voluntaria para ayudar a personas en riesgo de exclusión, no se imaginaba que en 2020 después acabaría fundando su propia ONG junto a Eva, Iria, Patri y Cristina, otras cuatro sanitarias con las que coincidió "por suerte o por una cuestión del destino" y que a día de hoy forman Equipo Nómada.

"Paso mis vacaciones ayudando a los que más lo necesitan, porque no todo es el dinero", sostiene Marta Grela, que compagina el voluntariado con su trabajo en Cerceda, en donde tiene su propia clínica de podología desde 2018.

Marta Grela durante un voluntariado.

Marta Grela durante un voluntariado. / LOC

"Mi alma está en Cerceda, porque es la tierra de mis abuelos maternos, y siempre he estado muy unida al rural", asegura la coruñesa, que cuenta con un equipo multidisciplinar que ofrece además servicios de osteopatía, nutrición y ginecología, entre otras especialidades, en sus instalaciones.

La podóloga suele viajar una vez al año a África, aunque reconoce que "a veces" va dos o tres, en función de las necesidades y de su disponibilidad, durante una estancia de unos 15 días que se costea por cuenta propia. Hasta ahora ha estado en Marruecos, en Santo Tomé y Príncipe y en el Sáhara, y la coruñesa estima que ha atendido a más de 500 personas.

Uno de sus mayores retos: el pie zambo

El pie zambo, un defecto congénito por el que el pie del bebé nace torcido hacia adentro y hacia abajo, es la patología que más veces ha atendido a lo largo de estos años. "Si no se trata, provoca cojera, discapacidad y dolor crónico, por lo que puede ser muy perjudicial", explica Grela, que se turna con sus compañeras. Una fisioterapeuta, una enfermera, una terapeuta ocupacional y otra podóloga.

Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad. Para Marta, cada tratamiento es precisamente eso: un paso hacia una vida nueva. Al igual que Neil Armstrong al marcar la superficie lunar, la podóloga coruñesa vivió un cambio de rumbo total tras su experiencia en Azrou, entendiendo que su verdadera meta era ayudar a que otros pudieran volver a pisar con fuerza.

Marta Grela en su clínica de Cerceda.

Marta Grela en su clínica de Cerceda. / LOC

"No paro, pero me aporta muchísimo poder ver y trabajar otras realidades", afirma convencida Grela, que dice que realizando pequeñas adaptaciones de su trabajo habitual se pueden generar grandes beneficios en las poblaciones que disponen de menos recursos económicos y materiales.

Algunas de sus compañeras están ahora en Argentina, en una de las provincias con mayores índices de pobreza estructural, en Santiago del Estero. "Queríamos tocar otros puntos del mapa, y están haciendo una labor muy importante", dice la sanitaria.

Pero su trabajo no se ciñe únicamente a las dolencias físicas. El tratamiento de la diversidad funcional también juega un papel fundamental, tal y como señala Marta Grela. "Realizamos muchas formaciones en colegios y centros de África en los que la diversidad funcional todavía es un tema tabú", asegura la podóloga, que espera poder seguir dando nuevos pasos y llevar sus conocimientos por medio mundo muchos años más.

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