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Vidal Romaní: "Tenemos que tomarnos en serio los derrumbes en la costa"

El catedrático emérito de Geología, José Ramón Vidal Romaní, advierte de que los desprendimientos en la costa coruñesa seguirán, por lo que insta a analizar de forma cuidadosa el terreno antes de construir más infraestructuras

Desprendimiento en el acceso a la playa de Naval, en Mera

Desprendimiento en el acceso a la playa de Naval, en Mera / LOC

Oleiros

En las últimas semanas se han sucedido los desprendimientos en la costa coruñesa. Concellos como Oleiros, Sada o Miño ven como el mar les come poco a poco terreno y les hace perder superficie. Sin embargo, existen proyectos para seguir construyendo infraestructuras en el litoral sin tener muy en cuenta la realidad del terreno.

Como señala el catedrático emérito de Geología de la Universidade da Coruña y académico numerario de la Real Academia Gallega de Ciencias, José Ramón Vidal Romaní, "tenemos que tomarnos los derrumbes muy en serio, porque van a seguir sucediendo". También apunta a la importancia de pensar bien lo que se quiere hacer y analizar el terreno: "No por poner un sendero el mar se va a retirar".

Respecto a la causa de los corrimientos, el catedrático explica que hay zonas de la costa coruñesa en las que la roca está muy alterada. "No es de origen marino; es de origen continental. Al haber bosque encima, el esquisto se altera", indica Vidal Romaní, que apunta que en otras zonas, como en Seixo Branco, "esa misma roca no está tan alterada".

Bosques bajo el mar

"En Mera hace 4.000 años había un bosque que fue inundado por el mar, y en Santa Cruz y Bastiagueiro pasa lo mismo", relata. "Ese bosque, cuando hay temporal queda al descubierto".

Esta realidad explica los recientes desprendimientos en la costa de Oleiros, en la zona de Naval y Santa Cruz. Esta zona es especialmente sensible. "Hace 150.000 años desembocaba allí un torrente y los ríos llegaban hasta la mitad de lo que hoy es la ría. El mar lo que hace es erosionar los depósitos que había ahí de río, por eso la costa es más blanda", argumenta el catedrático.

Ante este diagnóstico, Vidal Romaní recomienda no construir más en la costa y tratar de desplazar los senderos hacia el interior, "el problema es que no hay sitio para retranquear, porque está todo construido", matiza. "Si se quiere hacer algo, hay que gastar mucho dinero en infraestructuras: muros que contengan la erosión, como la muralla de Riazor en A Coruña, que no está ahí por estética". "No podemos tener toda la costa amurallada. Obviamente, lo que tenemos que hacer es no levantar construcciones en ese borde de la costa", incide.

Proceso irreversible

Respecto a las responsabilidades, afirma que la erosión "no es culpa de nadie" y es un proceso irreversible "porque el nivel del mar va a seguir subiendo". Lo que sí, insiste en habilitar una franja de seguridad y recuerda que, si en su día la Xunta de Touriño fijó ese límite en 500 metros, "no fue por arbitrariedad". "Esto no es el Mediterráneo, donde no hay mareas; hay unos límites que debemos respetar".

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